-
La vida (2)
Fecha: 24/03/2026, Categorías: Gays Autor: ozkar55, Fuente: SexoSinTabues30
... defensivo. Las horas de clase me resultaban sencillas, ya que solo debíamos completar nuestros deberes. Por lo general no necesitaba ayuda y en un rato completaba todo solo. Pero descubrí que esa diferencia me jugaba en contra allí, por lo que rápidamente opté por sentarme en medio de la barrita y colaborar con ellos en lo que podía, evitando así que los demás notaran que había terminado ya mis tareas. Descubrimos que Joaquín y yo vivíamos en la misma dirección, por lo que comenzamos a caminar juntos por varias cuadras a la salida, momentos en los que conversábamos con más libertad al estar solos. Él era mucho más maduro que yo, pero no parecía cansarse de mi infantilismo. Sabía que su vida escolar terminaba ese mismo año, no había un colegio secundario en su futuro. Mientras a mi me costaba dejar de hablar de como me imaginaba cuando vistiera el uniforme y de las cosas que le escuchaba a mi hermano mayor sobre profesores y materias, Joaco solo podía relatar que su padre le había prometido “romperle el culo a patadas si volvía a repetir” y que en diciembre iba a empezar a trabajar en un horno de ladrillos, terminara o no la primaria. Un par de cuadras antes de llegar a mi casa se desviaba en alguna esquina, aunque no necesitaba hacerlo para llegar a la suya. Creo que pensaba que si me veían con él, a mis familiares no les iba a caer bien nuestra amistad. Y, muy probablemente, estaba en lo cierto. Mi estadía en el centro asistencial se había vuelto casi ...
... rutinaria, y olvidado que había comenzado en contra de mi voluntad, cuando surgió el misterio… Estábamos más o menos a mitad de abril cuando una tarde busqué a la barrita en el salón de clases y no pude hallarlos. Disimulé mi sorpresa y disgusto lo mejor que pude, para evitar que los otros notaran que me habían abandonado, y traté de pensar donde podían estar. ¿Se habrían escapado sin avisarme? No me parecía probable, al menos me hubieran advertido que se iban, creía. ¿Escondidos de mi, para molestarme? Podría ser, pero ¿dónde? Por más que revisé baños y salones, nada, en ninguna parte parecían estar. Por lo que a mi concernía, se los había tragado la tierra. Pasé la tarde en un estado de intriga cada vez mayor, pensando en como averiguar al día siguiente donde y por qué habían estado. Pero para sorpresa mayor, los encontré en el pasillo central al momento de salir. No me dijeron nada entonces, ni lo hizo después Joaquín, mientras caminábamos rumbo a nuestras casas. Solo logré que se molestara conmigo por insistir y cerrara el tema diciéndome que no era cosa de chiquilines. No acostumbraba recordarme la diferencia de edad que había entre nosotros, así que me sentí humillado y resentido con él, pero decidí no seguir molestándolo con mis preguntas. Al día siguiente todo parecía normal y ellos se comportaban como si nada extraño hubiera pasado, pero para mi ya nada era igual. La barrita tenía un secreto del cual yo no era parte. Traté de no preguntar directamente, temiendo ...