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El sometimiento de Karen (parte 4)
Fecha: 25/03/2026, Categorías: Grandes series, Autor: Azzzul, Fuente: CuentoRelatos
A Francisco casi se le quita lo ebrio por lo que acababa de escuchar. -¿Perdón? –dijo Francisco extrañado. -¿Si te la cogiste? El capataz se enderezó para sentarse bien. Se tomó un trago de cerveza. -Yo los veía, los vi muchas veces. Tú, mi tía y Hortensia, vi cómo te las cogías. Francisco se quitó la gorra y se rasco la cabeza. Veía para todos lados de lo nervioso que estaba. -¿Me va a correr? –preguntó. -¡No! Para nada, no te preocupes. Solo quería pedirte algo –dijo Karen con la voz temblorosa- Por favor, enséñame tu verga. Francisco no asimilaba lo que estaba pasando, no daba crédito a lo que escuchaba. El recordaba a Karen como una niña educada, siempre vestida con faldas largas, es más, nunca la vio con malas intenciones, con el culo de su tía y de Hortensia le bastaba, además de muchas mujeres del pueblo, ya que no era secreto que su verga era de buenas dimensiones, no en balde le apodaban el Toro. Karen volvió a pedirle con una sonrisa nerviosa y suplicante. -¡Anda, se bueno conmigo Francisco! Sácala. Francisco seguía pasmado. Karen se empezó a desabotonar el abrigo y lentamente le mostro su hermoso cuerpo. Francisco vio esa obra de arte envuelto en el baby doll negro que dejaba ver su liguero, sus medias, vio el tamaño de sus tetas. -¡Santo Dios! Señorita Karen por favor, no me haga usted hacer una barbaridad. -Hortensia se fue al pueblo. Estamos solos. Anda Francisco, enséñame tu verga, por favor. No sabes cuánto he deseado ...
... este momento, si supieras cuantas noches me masturbe pensando en tu aparato, recordando cómo se la metías a mi tía y a Hortensia. Me encantaba ver como se la metías por el culo, como saboreaban ellas chupándotela y más cuando te sacaban la leche, como se la regabas en sus cuerpos. Francisco sintió que la sangre le hervía, su polla ya había despertado, no era para menos, ver el tentador cuerpo de la señorita Karen y escuchar lo que le decía. Ella tomo la iniciativa, se acercó y se puso frente a él quitándose por completo el abrigo. Se desabrocho el sostén, sus tetas saltaron. Se empezó a acariciar el cuerpo sensual y sugestivamente para excitar a Francisco, cosa que sin duda estaba logrando. Se acercó más, se inclinó hasta que sus rostros estuvieron cerca, pudo percibir ese olor a licor que despedía Francisco. El hombre no pudo resistir más, tomo las tetas de Karen, ella sintió como las manos callosas de el capataz aprisionaban sus pezones, se estremeció sintiendo lo rasposo de sus garras, era como si una gran bestia aprisionara a una sierva. De inmediato la vulva de Karen se mojó, lo pudo sentir. Francisco que al parecer ya había salido de su shock, acariciaba con más fuerza. -¡Que chichotas tiene señorita Karen! -Ya no me llames señorita, llámame puta, zorra, perra, ramera, o como se te ocurra, pero ya no me digas señorita porque ya no lo soy. En ese momento Karen empezó a desabrochar el cinturón de Francisco, el solo observaba, desabotono su pantalón, bajo el ...