1. Me importa un culo decirlo


    Fecha: 25/03/2026, Categorías: Masturbación Autor: cristinar, Fuente: RelatosEróticos

    ... clítoris, casi salto de la cama. La vibración era perfecta no muy intensa, pero constante. Lo dejé ahí un rato, disfrutando la sensación, hasta que el calor en mi pelvis se volvió insoportable.
    
    «Ahora sí, mi amor», me susurré, y con la otra mano me empecé a meter dos dedos en la vagina. Entraron fácil, gracias a lo mojada que estaba, y empecé a moverlos en esa come y vete que tanto me gusta. El vibrador seguía en mi clit, y la combinación era celestial. Empecé a mover las caderas, siguiendo el ritmo de mis manos, perdida en una fantasía donde había tres pares de manos encima de mí.
    
    De repente, sentí esa presión que anuncia el squirt. Yo sé que hay gente que dice que es meado, y puede ser, pero a mí me importa un culo se siente del carajo. Empecé a acelerar el vibrador, presionando más fuerte, y mis dedos adentro se movían más rápido. Grité no gemí, grité y entonces llegó. Un chorro calientico salió de mí, empapando las sábanas debajo de mi culo. Temblé toda, con contracciones que parecían no acabar, y el vibrador se me cayó de la mano porque ya no podía más.
    
    Me quedé ahí, jadeando, sintiendo cómo mi corazón latía en todo el cuerpo. El olor a sexo llenaba la habitación—ese aroma dulzón y muskioso que es tan mío. Me toqué entre las piernas otra vez, suavemente ahora, y todavía sentía pequeños espasmos de placer.
    
    Pero la calentura no se me había ido del todo. Sonreí, maliciosa. Agarré mi teléfono y me puse a grabar. Sí, marica, me filmé. Empecé con close-ups de mi ...
    ... pepita todavía palpitando, luego de mis tetas sudadas, después de mi cara congestionada del esfuerzo. Me metí los dedos a la boca para saborearme, y luego los bajé otra vez a mi vagina para mostrar lo mojada que seguía. Grité cada vez que me tocaba el clítoris de nuevo, ahora sensible pero todavía con ganas.
    
    En un momento, me di la vuelta y me grabé el ano que, como te dije, estaba bien dilatado del morbo. No me metí nada, pero la tentación estaba ahí, y quizás para la próxima…
    
    Después de like media hora de grabarme y masturbarme de nuevo esta vez hasta venirme con un orgasmo más suave pero igual delicioso apagué el teléfono y me quedé mirando el techo. Las sábanas estaban hechas un desastre, yo estaba sudada, y mi habitación olía a mí, a mi sexo, a mi placer.
    
    Me levanté, con las piernas todavía bamboleándose, y me fui a la ducha. El agua caliente cayendo sobre mi cuerpo sensible fue casi otro orgasmo. Me lavé con cuidado, saboreando la evidencia de lo que había hecho.
    
    Al salir, me puse una camiseta vieja y me tiré en la cama de nuevo, esta vez sobre sábanas limpias que había puesto rápido. Revisé mi teléfono y vi los videos. Marica, me dio vergüenza y orgullo al mismo tiempo. Ver cómo disfruto, cómo grito, cómo me entrego… es una vaina que te hace quererte un montón.
    
    Así que sí, anoche me di el mejor regalo del mundo: a mí misma. Y hoy, cuando mis clientas me pregunten por qué estoy tan radiante, les voy a sonreír y decirles que es por el nuevo serum que estoy ...