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Déjame contarte.
Fecha: 27/03/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
... quería hacerlo. Me estaba obsesionando con la idea de ver el pene de papá, ya sabía que era enorme, pero nunca lo había visto ni tocado de verdad. Ahora debía ser más astuta, solo debía descubrir como y cuando llegarlo a ver bien del todo. Mis sospechas se confirmaron cuando durante toda la semana dejaron al Sr, Spock dormir en su dormitorio, durmiendo con ellos, o bastaba que él maullara cerca de la puerta y lo dejaban entrar. Pero el fin de semana, mamá se encargaba de sacar al Sr, Spock y traerlo consigo para vestirme y dejarme junto a él. Me dio una rabia inmensa y me decidí a contratacar e idear una nueva estrategia, ¡iba a ver el pene de papá pase lo que pase! Junté todos los duendes mágicos sobre mi cama y les pedí que me dieran alguna solución mágica que me ayudara a ver el pene de papá. Ya otras veces había acudido a pedir la ayuda de ellos y había obtenido lo que buscaba, ahora era hora de hacer uso de todos mis recursos. Creo que llevaré a Neviska y Escarcha conmigo, ellos serán mi aliados perfectos. Al parecer la influencia positiva de los duendes, hizo que mamá bajara su guardia y, al sábado siguiente no me vistió, solo me trajo al Sr. Spock. Le di gracias a los duendes por eso. Sin mamá, me quedé afuera de la puerta de papá sin hacer ningún ruido; el Sr. Spock acurrucaba su lomo contra mis piernas y obviamente quería estar entre las piernas de mi padre. Podría jurar que escuché a papá llamar mi nombre a baja voz, casi respondí, pero no sé por qué, no ...
... lo hice. Entonces puse una oreja cerca de la puerta de él y escuché el chirrido de la cama. Esto me alertó porque pensé que papá se estaba levantando y me podía atrapar espiando su puerta, pero de inmediato me di cuenta de que no era este el caso, la cama seguía crujiendo. La única razón que podría dar origen a la cama rechinando, era que papá estuviera jugando con su pene. ¡Dios santo! Podría tenerlo duro y al aire libre, justo al otro lado de la puerta. Sabía que si entraba sin llamar me iba a meter en problemas; pero también me di cuenta de que era ahora o nunca. Cogí al Sr. Spock en un brazo y a los duendes mágicos en el otro. Levanté al Sr. Spock hacia mi rostro para que papá no se diera cuenta donde estaba mirando. Con la mano donde tenía los duendes abrí la puerta y entre mirando directamente en la dirección de la entrepierna de papá, él apartó repentinamente su mano y se cubrió con la sábana. —Papi … Te traje al Sr. Spock … Estaba fuera de tu puerta … La cara de papá estaba roja, no se movía ni un centímetro. Pude ver dónde estaba su pene cuando entré, pero noté que se había reblandecido. Entonces sin preguntar nada me subí a la cama y dejé caer al Sr, Spock entre las piernas de papá. Sabía que sentarme en su regazo iba a ser contraproducente, así que volví a apoyar mi cabeza sobre su pene y procedí a acariciar al Sr. Spock que estaba ronroneando como un carro de bomberos. ¡Justo lo que necesitaba mi coño que estaba encendido en llamas! También estaba asustada ...