1. A DOBLE TIEMPO: un juego peligroso, parte 2


    Fecha: 27/03/2026, Categorías: Hetero Infidelidad Autor: Afres, Fuente: SexoSinTabues30

    ... compartían.
    
    Sin darme cuenta ya había desabrochado mi pantalón y mi mente empezó un viaje de placer con solo recordar lo vivido hace unas treinta o más horas atrás.
    
    Ignacia no hablaba, solo respiraba cada vez más cerca de mi oído mientras sus dedos se deslizaban por debajo de mi camiseta. La sensación era parecida a un déjà vu, pero con la ansiedad y la urgencia multiplicadas. Tal vez porque ahora sabíamos a lo que íbamos, sin rodeos ni excusas.
    
    Nos desnudamos entre besos torpes y risas nerviosas, como si quitarnos la ropa fuera también deshacernos de la culpa, al menos por un rato. Caímos sobre el sillón, ahora desplazado hacia una esquina más oscura de la sala. Ella se sentó sobre mí, con esa naturalidad que solo da el deseo cuando es compartido y antiguo, como si su cuerpo hubiera estado esperándome desde mucho antes de conocernos.
    
    Sus caderas se movían hasta lograr que mi pene se fusionará con la entrada a su vagina, su vulva lubricada desde el interior hizo que la penetración fuera fácil y sin esfuerzo, lo único que tenía que hacer era moverse para que la ...
    ... excitación empezara para ambos.
    
    —Me gusta esto —susurró—. Me gusta no tener que explicarte nada.
    
    —A mí también —dije, sin aliento, sin pensar.
    
    Sus caderas se movían con una seguridad que no dejaba espacio para la duda. Yo solo cerré los ojos y me dejé llevar. Era placer, sí, pero también era algo más. Era la reafirmación de algo que todavía no entendía del todo, pero que ya estaba marcando mi camino.
    
    Después, con los cuerpos todavía tibios y el silencio habitando entre nosotros, Ignacia se apoyó sobre mi pecho. No dijo nada durante un buen rato. Yo tampoco. El sonido del ventilador del techo era el único testigo.
    
    —¿Tú crees que esto va a terminar mal? —preguntó, apenas audible.
    
    No supe qué decir. Porque sí, lo pensaba. Pero también sentía que, de alguna forma torcida, ya era demasiado tarde para volver atrás.
    
    —No lo sé… —murmuré—. Tal vez. Pero ahora no quiero pensarlo.
    
    Ella asintió sin mirarme. Se quedó ahí, respirando lento, como si quisiera grabarse el momento. Como si supiera que después de esa tarde, nada iba a ser igual para ninguno de los dos. 
«12»