1. Intercambio entre hermanas - completo (cap. 06)


    Fecha: 28/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Abel Santos, Fuente: TodoRelatos

    ... que tenía una zapatería de señoras a medias con una socia y que les iba muy bien. Su marido era azafato de vuelo y pasaba mucho tiempo fuera de casa. Y de su niño me dijo que tenía seis meses y que se llamaba Carlitos. Querían tener la parejita lo antes posible y luego ya no tener más.
    
    —¿No te comentó cómo es que estaba follando contigo? ¿Ni por qué su marido se contentaba con mirar?
    
    —Pues no… de eso no dijo ni palabra. Y a mí, como te imaginarás, ni se me ocurrió mencionarlo. Mi alucine era tan grande que la cabeza no me daba para más.
    
    »Al cabo de tres cigarros, se inclinó sobre mí y volvió a comerme la boca despacio. Su saliva sabía a tabaco y a sexo. Estaba probando mi propio semen.
    
    »Volvía a besarme y a sobarme los testículos, a la espera de mi erección. Cuando por fin la consiguió —en poco tiempo a decir verdad—, me apartó hacia un lado, se tumbó boca arriba y, con las piernas muy abiertas me pidió que me pusiera sobre ella.
    
    —Ya llega el momento… ya llega… jajaja
    
    —Sí, el momento de perder la virginidad llegaba y yo estaba cada vez más nervioso.
    
    —¿Se dio cuenta de que eras virgen?
    
    —Si te digo la verdad, no lo sé. Sí sé que notaba que temblaba como un flan, pero tal vez lo achacó a que estaba con una mujer de verdad, no las niñas con las que habría tenido mis experiencias anteriores. Cuando me tumbé sobre ella, Clara no lo dudó un instante: tomó mi pene con una mano y se lo introdujo dentro de ella hasta el fondo con un gemido muy ...
    ... sensual.
    
    »—Ahhh… —suspiró—. Qué polla tan maravillosa tienes, criatura… Me llena toda entera… Ven, bésame mientras me follas, cariño…
    
    —¿Te gustó la sensación al metérsela…? —volvió Ana a interrumpir mi relato.
    
    —Ufff… ya te digo… Aquella fue una de las sensaciones más alucinantes de mi vida. Por mucho que folle antes de morir, aquella sensación de la primera vez no creo que vuelva.
    
    —Jajaja… Ya te aseguro yo que no… A mí me pasa algo parecido… es una lástima… pero así son las cosas…
    
    —Total, que estuvimos allí con mis embestidas a veces suaves, a veces más fuertes y alocadas, durante largos minutos. Y ahora era yo el que la comía la boca y le sobaba las tetas con ansia. No quería que aquello acabase. Estaba en la gloria. Pero a ella me dio la sensación de que se le hizo algo largo.
    
    »—¿Te queda mucho? —decía de vez en cuando.
    
    »—No, ya casi me corro…
    
    —¿Llegó ella al orgasmo?
    
    —Pues, fíjate, en mi inocencia yo creía que se estaba corriendo de forma continua. Que, desde que se la había metido, no había parado de encadenar orgasmos. Y era porque ella gemía sin parar. Con el tiempo me he dado cuenta de que no solo no se corrió, sino que no estuvo ni cerca. He imaginado que ese no era su objetivo. Que el objetivo era montar la escena para que el cornudo de su marido disfrutara al verla follar con otro. Pedazo de gilipollas enfermo.
    
    Ana puso expresión de desagrado, igualmente.
    
    —Sí… qué asco de tío… Jamás hubiera pensado que tales tipejos existieran, a pesar de lo que se ve ...
«12...789...»