-
Intercambio entre hermanas - completo (cap. 06)
Fecha: 28/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Abel Santos, Fuente: TodoRelatos
La historia de Fran —Como ya he dicho, perdí la virginidad a los dieciocho y la perdí con una mujer… —Espera, un momento… —me interrumpió—. Cuando dices que perdiste la virginidad a los dieciocho, ¿quieres decir que hasta esa edad… nada de nada…? —No, no es eso… —aclaré—. Hasta esa edad yo había salido con chicas y también había tenido aventurillas… Lo único es que no había pasado de los besos, los magreos, alguna mamada… una y mala… jajaja… Pero, lo que se dice tener sexo con penetración… de eso sí que nada de nada… —Ah… vale… sigue… —Te decía que perdí la virginidad con una mujer de una edad parecida a la que tengo yo ahora, treinta y tantos. —¿Tu dieciocho y ella treinta y tantos? —sonrió—. Toda una milf contra un niño… —Exacto… —confirmé—. Aunque para niño el suyo, te lo aseguro… No vas a creerlo, pero lo hicimos con su bebé presente… Y, si lo que decía era cierto, con su marido mirándonos a escondidas. —¡Ostrás! —se llevó una mano a la boca—. ¿Su hijo y su marido? —Sí, verás… —Le pedí con una mano que callara y me dejara contar—. Fue en un pequeño hotel de León. Había ido allí con mis padres y mi hermana, como hacíamos cada año en algún puente de verano para visitar a mis abuelos y a otros familiares. »Aquel hotel lo conocía bien porque habíamos pernoctado en él en varias ocasiones. Los cuatro, mis padres, mi hermana y yo, ocupábamos una habitación en la segunda planta. La última, porque el hotel era muy pequeño, como te digo. No creo que ...
... tuviera más de diez o doce habitaciones. »Aquella noche hacía calor y supe que no podría dormir hasta muy tarde. No era la primera vez que me pasaba, el calor de siempre me ha matado el sueño. Cuando mi familia se fue a la cama, a eso de la una de la madrugada, yo me disculpé y me quedé jugando con mi consola de juegos portátil en el salón de la primera planta. —¿Consola portátil? —rió—. ¿No jugabas con el móvil? —Mira, cariño —le aclaré—. En aquella época no había móviles como los de ahora. Como mucho, torpes cacharros que solo servían para hacer llamadas… —Ah, vaya… —se mordió un labio—. Perdona, ya no recordaba lo de… —Como me vuelvas a llamar «viejo» te estrangulo. Lanzó una carcajada y algunas personas de las mesas contiguas se volvieron a mirarnos. —Si te vas a reír… —sonreí ante su buen humor—, casi que no te lo cuento. Me tomó una mano y me la apretó en señal de disculpa. —Uy, perdona… no sabía que fueras tan susceptible —dijo—. Pero no puedes dejarme a medias… aunque no lo creas, el morbo ha empezado a hacer efecto sobre mis braguitas —Me guiñó un ojo—. Pero, antes, háblame sobre la milf… ¿Cómo era…? El comentario sobre sus braguitas fue la mejor excusa para dar libertad a mi entrepierna de continuar con la erección, todavía tímida. —Verás… —miré al techo buscando inspiración—. Se llamaba Clara y, en cuanto a cómo era… pues no sé… normal, supongo. No era demasiado alta, pero tenía buen tipo y un pelo precioso… y más bien oscuro, tal vez ...