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Mi primer trabajo
Fecha: 03/04/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Kralik89, Fuente: CuentoRelatos
... placer. Yo me movía tomando sus caderas y obligándola a mover su culo a mi compás con suaves giros. Después me confesaría que ella obtenía su placer cuando le rompían el culo, cosa que solo lograba con el piletero de la mansión mientras el doctor Marcó los observaba. Al doctor le gustaba mirar dado que ya no podía poseerla. Jamás en mi vida vi puta tan inmunda como Pilar Marcó. Una viciosa con todas las letras. Debo haberla cogido cuatro veces esa noche y cuando creía que ya no podía más ella se las ingeniaba para endurecerme la polla otra vez. Luego de un rato volvimos a la fiesta y mientras ella bebía otra vez, nos entretuvimos viendo una extraña competencia en la cual dos mujeres se disputaban el récord de polvazos con todos los voluntarios masculinos que quisieran poseerlas. Estaban tan drogadas como yo jamás había visto. Al fin, logré llegar al auto y sentarla en el asiento del acompañante. Creí que se dormiría rápido, pero en lugar de ello sacó polvo de su cartera y pegó dos aspiradas fenomenales. Luego, mientras yo conducía por la autopista, se dedicó a lamer mi polla el resto del trayecto hasta su casa y la dejé en custodia del ama de llaves cuando el sol estaba sobre el horizonte. Después del caso Rodríguez Larreta mi suerte empezó a manifestarse en toda su dimensión. El gánster presionó a los dueños del Bufete para que fuera solo yo quien me ocupara de sus asuntos, y como era el cliente más grande de la firma mi autoridad aumentó ...
... desmesuradamente al compás de mi cuenta bancaria. También empecé a follar regularmente con la señora Pilar Marcó. Ahora entendía porque en la vida hay mujeres que se comportan como princesas. Pilar Marcó era una diosa del sexo. Y también era fiel a mí, al menos en su forma de ver las cosas. Durante el día yo me ocupaba de mi trabajo y tres noches a la semana salía con Pilar a disfrutar la noche de Madrid. Cenábamos, asistíamos a fiestas y terminábamos invariablemente follando en mi departamento hasta casi la salida del sol. El señor Marcó toleraba esto por varias razones. La primera es que creía que su esposa merecía estar bien folladita. La segunda era que yo le reportaba la seguridad de una gruesa cuenta bancaria. Pero también tenía sus cosas. Por ejemplo, no toleraba que Pilar pernoctara en casa. Por eso, su chofer personal mantenía su limousine estacionada frente a mi departamento para conducirla a casa al amanecer. A mí encantaba llegar a casa con ella medio alcoholizada y ver como se quitaba sus joyas y finísimos vestidos para gozar de mi polla. Primero me la mamaba como una posesa. Luego me hacía poseerla por todos sus huecos hasta casi desfallecer. Era un placer morboso ver como esa mujer que cenaba conmigo en los sitios más elegantes de la ciudad, era una perra sedienta de sexo en privado. En una ocasión, Marcó se desbocó algo cuando por casualidad lo encontramos en un lujosísimo restaurant donde estábamos cenando. El se emperró en ...