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Aventura casual con una tetonasa
Fecha: 03/04/2026, Categorías: Hetero Autor: skyfit, Fuente: CuentoRelatos
Estaba de malas, era una tarde desastrosa, un sábado más que era mejor olvidar. El proyecto había salido mal, y se tenía que muchas correcciones adicionales, o sea trabajo extra y forzado para los que estaban en el fondo de la pirámide laboral. Que podría hacer un trabajador sueldo minimalista no podría exigir piedad. Pero el trabajo llega y se va, pero no era la razón principal por la cual esa tarde había sido amarga y punzante, ojalá habría sido solo esa. María Elisa una practicante de derecho, bella por donde se le mire, delicada, elegante, culta y exquisita como un ramo de flores, la tenía en la mente por muchas semanas, iba invitarla a salir de una vez, la tarde explosiva y caótica no iba impedir mis propósitos con ella. Era lo único que me importaba en medio de montañas de papeles, usbs y ladridos de jefes obesos. Pero no, los milagros no existen, esa tarde recién empezaba, a la salida del trabajo inmediatamente me fui hacia ella, un saludo amistoso era la premisa, le pregunté cómo estuvo su trabajo, como la tratan, etc. Y luego lancé la clásica: «Te invito un café… para relajarnos». Ella casi avergonzada o incomoda me responde con excusas que ni ella misma se lo creía, y como siempre tuve que insistir, ¡tremendo error!, ella peor no quería. Y la remato diciendo: «Ya tengo que irme, tengo cosas que hacer…». Simplemente se fue, no la podía seguir, pero ¡caramba! justo tenía su lapicero que me presto, ¡otra oportunidad más!. Ella se había ido por una esquina, ...
... fui hacia ella y al voltear en la esquina: ¡Bum! Se estaba yendo con el guapo de Certificaciones, un tipo alto, galán, bien vestido, caballero, un galanazo de telenovela. La cdsm estaba asado, quede como niño que le suspendieron el paseo. No podía creerlo mis planes se habían ido por el wáter, era como si me hubieran asaltado en los sentimientos, ¿que podría hacer?: me fui al centro comercial, justo tenía en los bolsillos toda la plata que iba gastar en la cita perfecta, hasta tenía látex, listo para usarse. Pero que mierda, me lo iba gastar todo en cualquier tontería que se me ocurrirá, María Elisa ya era historia muy a mi pesar tenía que olvidarla lo más rápido que pueda. Estaba amargo y berrinchudo, iba hablarle a cualquier mujer que se me cruce, miraba como abriendo cualquier tienda de ropa o cosas de mujeres, uy justo delante mío había dos mujeres de espaldas, un alta y el otro medio ancho, el alta tenía una punta en el pecho, ¿Qué será? Bueno las ignore. hasta que me topé con la puerta de un stand de cosméticos, me pare un rato y al voltear justo las dos mujeres venían en la misma dirección, y de loco las hable: «¿Amigas saben dónde está el gimnasio?». Me fije bien a quien les estaba hablando, y ¡fucking!, eran dos mamacitas, una de ellas era bonita, voluptuosa, gordibuena ,con unos labios sexys, pero la otra era la bomba: alta, hermosa, y sobre todo unas tetas del infierno, eran como 2 melones gigantes y bien paradas que parecían conos. Su ropa hacia intentos ...