1. No podía creer, que eso que, para mí en el pasado me pareciera un acto, tan denigrante, yo lo estuviera disfrutando tanto en esos momentos.


    Fecha: 05/04/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30

    ... como mi vecino y en esos momentos mi amante, mi macho, me iba penetrando, hasta que su pecho y mi espalda, su vientre y mis nalgas entraron en total contacto. No podía creer, que eso que, para mí en otros momentos de mi vida, me pareciera un acto, tan denigrante en un hombre, yo lo estuviera disfrutando tanto en esos momentos. No bien nuestros cuerpos entraron en total contacto, yo voluntariamente comencé a mover mis caderas, como si en ello me fuera la vida, mi amante por su parte, se dio a la tarea de ir metiendo y sacando casi totalmente toda su verga de mi culo, lo que yo disfrutaba placenteramente. Era una cosa que no sé cómo describirla, sentir sus fuertes brazos alrededor de mi cuerpo, o agarrándome por la cintura, mientras me enterraba una y otra vez su verga, por todo el centro de mi ojete, para mí era la gloria. Cuando comenzó a besarme por el cuello y mordisquear mis orejas, me sentía derretir, una fuerte sensación de seguridad invadió todo mi ser, mi cuerpo se quebraba bajo el suyo, a cada sabrosa embestida que recibía. Yo buscando sentir un mayor placer, había levantado mis nalgas, y la restregaba con fuerza contra su verga, en esos momentos, realmente deseaba que nunca se detuviera, que siguiéramos así de por vida. Era algo increíble, me encontraba como endrogado, en un éxtasis tal, que pensé que si alguien entrase a esa habitación en esos momentos poco me importaría a mí, lo que llegase a pensar esa persona. En cierto momento él deslizó una de sus manos bajo ...
    ... mi cuerpo, agarrando mi verga, la que se encontraba contraída y en total estado de reposo, pero no hizo nada más que medio tocarla que se me puso erecta y bien dura. Y a medida que él me continuó clavando y dando verga comenzó a manosear la mía, hasta que llegó el punto en que sin esfuerzo alguno me vine, entre sus dedos, los que llevó a mi boca, y se los chupé uno a uno, hasta dejarlos sin rastro de mi propio semen. Por un buen rato, sentí toda su humanidad sobre la mía, hasta que comenzó a acelerar sus movimientos pélvicos, y yo a mover con mayor furor mi cuerpo, sus brazos me apretaban divinamente contra su velludo pecho, mientras que yo gemía y deliraba de placer. Quizás fue idea mía, pero les juro que sentí ese primer chorro de semen dentro de mí, no sé qué me pasó, yo me visualizaba a mí mismo, viéndome en mi imaginación desde diferentes ángulos. Cuando tanto él como yo finalmente nos detuvimos, nos quedamos acostados en su cama, hasta que la luz del siguiente día, nos despertó. Cuando eso sucedió, me sentí aterrado, me preguntaba a mí mismo como pude haber hecho eso, que diría mi mujer, si se enterase, que haría ahora mi amante, como actuaría conmigo. Fue cuando sentí una deliciosa nalgada, y su acaramelada vos que me dijo, despiértate amor, que ya amaneció, no sabía qué hacer, ni cómo actuar, me acordaba de todo claramente, y sé que nada de eso hubiera sucedido de no haber sido que yo mismo lo permití. Cuando aún acostado al abrir mis ojos, lo primero que me encontré ...
«1...3456»