1. La noche que cambió mi vida 1


    Fecha: 06/04/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Josh, Fuente: TodoRelatos

    ... En la sala contigua, que a los efectos era como una salita de estar con sofá y televisión, habían situado una cama individual de estas de urgencia. El contraste con la grande era brutal.
    
    - Aceptaré, quedarme en la cama grande hasta mañana. Dijo condescendiente.
    
    - De eso nada. Me apresuré en contestar. Estamos en igualdad de condiciones, yo me elijo la grande que vengo destrozado.
    
    - Lo siento, no puedo permitirlo. Dijo con altivez. Me niego a dormir en esa birria de cama.
    
    - Por mí, como si duermes en la terraza. Contesté con orgullo.
    
    Tan enfrascados estábamos en la discusión de quién se iba a quedar en la cama grande que cuando volvimos la mirada el conserje y el botones se habían marchado. Comenzamos una cómica carrera a ver quién es el que se apropiaba de la cama grande. Siro se me adelantó y entró en el baño aún sin deshacer las maletas, escuché el agua de la ducha. ¡Qué cabrón! Pensé. Rápidamente deshice la mía mientras esperaba y saqué todos mis cachivaches, puse mi móvil en el lado de la cama en el que suelo dormir y destapé ese lado. - ¡Ja! A ver quién puede más me dije todo chulito.
    
    Nada más salió del baño con la toalla anudada a la cintura y el pelo enmarañado aún húmedo, corrí con mis mil cosas para el baño. Me duché, sequé y, cuando me estaba echando la crema, como cada noche, caí en la cuenta de que había echado la que Sara me compró con un intenso olor a frutas exóticas. - ¡Mierda! No podía dejar de echármela, las sábanas de los hoteles suelen ...
    ... ser muy ásperas, el roce me provocaría enrojecimiento y picor. Me estremecí al pensar en imaginarme toda la noche dando vueltas y rascándome como un mono. No tenía más remedio que embadurnármela por todo el cuerpo. Por suerte, o desgracia, no soy nada velludo y la crema se me esparce muy bien, por lo que no tardé demasiado. El olor se me hizo más penetrante que nunca. Me enfundé unos slips y salí pensando que la suerte no estaba de mi lado.
    
    Cuando entré y vi a Siro con los brazos tras la cabeza, mirando al techo con aire de triunfo, un calor iracundo me encendió el rostro. - Antes muerto que claudicar. Pensé. Así que me dirigí al lado de la cama que previamente destapé y me metí rápidamente como si de ese efecto relámpago dependiera el éxito de mi misión.
    
    - ¿Qué haces? Ya estoy yo aquí, acuéstate en la otra.
    
    - ¿Es que no has visto que ya tenía mi lado de la cama descubierto? Eres tú el que sobra aquí, yo no pienso moverme de MI cama.
    
    Apagué las luces dando por terminada la conversación. Me acurruqué en mi lado y me hice un ovillo dándole la espalda. Él se mantuvo en la misma posición sin parecer afectado por mi salida de tono.
    
    Poco rato después, cuando estaba de lleno en mi fase inicial de sueño noto los continuos cambios de posición de Siro en la cama. Vueltas y más vueltas. Se levantó y fue al baño, repitió la operación otras tres veces más. Estaba llegando al límite de mi paciencia. De no haber estado tan cansado le habría pegado una voz para que se estuviera ...
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