1. Así perdí mi inocencia e inicié sexualmente II.


    Fecha: 07/04/2026, Categorías: Gays Autor: danisampedro91, Fuente: RelatosEróticos

    ... meterme mano e insinuarme lo que me iba a hacer, menos mal que los otros compañeros no se enteraron de nada. Una vez quedamos solos, antes de que lo llevara a su casa, pasamos por una farmacia donde compró la crema y pomada que me había comentado, hasta tuvo la galantería de pagar él, no dejando que lo hiciese yo, en estas cosas Fernando era muy detallista, sabía ganarse a la gente y hacerse querer.
    
    Cuando por fin llegamos a su domicilio, yo no tenía pensado subir, tenía el culo bastante dolorido y no me apetecía hacer nada, solamente estaba deseando llegar a mi casa, quitarme la ropa, lavarme y tumbarme en la cama. Fernando insistía e insistía para que subiera, pero yo sabía que, si subía, iba a querer follarme de nuevo, pero la verdad es que mi culito no estaba para ser follado, me dolía y estaba bastante molesto. Fernando, seguía erre que erre, me decía que esta vez no íbamos a hacer nada, solo me pondría la pomada y me diría como usar la crema, para que las siguientes veces no me fuese tan molesto, al menos hasta que mi precioso culito, se acostumbrase a ser follado por su enorme polla.
    
    Anda mi preciosa hembrita, te prometo que no te haré nada, solo te diré como usar la crema y ponerte la pomada, me conformo con que me dejes comerte estos carnosos y sexis labios que tienes, me decía acercándose a mí. Dejé que me sujetara la cara con sus manos y empezara a comerme la boca. Me mordía los labios y comía la boca con desesperación, mientras yo todo nervioso y ...
    ... sofocado, miraba de reojo por si podía vernos alguien. Pero allí donde estábamos, dentro del vehículo y a aquellas horas de la noche, era bastante difícil que alguien pudiera vernos, únicamente algún vecino que fuera a aparcar el vehículo.
    
    Me puso tan pero que tan caliente, que no pude aguantar sin llevar mis manos al bulto de la entrepierna que ya se le notaba.
    
    Él al ver que yo me dejaba besar y que también estaba caliente, sabiendo que no iba a convencerme para que subiera, viendo como mis manos palpaban su bulto tratando de tocárselo, me dijo: Espera princesa, deja que al menos saque la polla de fuera para que puedas acariciarla. No tardó ni 10 segundos cuando ya tenía de fuera aquella enorme polla y yo hipnotizado, la acariciaba con mis temblorosas manos mientras él me comía la boca y me susurraba: Hazme al menos una mamada, no me dejes así, anda, no seas malo. Y mientras él me iba empujando la cabeza poniendo su mano sobre mi nuca, yo dejé que me fuese llevando hasta aquel cipote que ya se erguía tieso como el mástil de un velero.
    
    Abrí la boca mientras lo sujetaba con una de mis manos y con la otra trataba de sacarle los enormes huevos que poseía, empezando a chuparle la punta del sonrosado glande. Chupé y succioné, pasándole luego la punta de la lengua por todo el contorno del glande, metiéndole la punta de la lengua por dentro de la piel que recubre el prepucio, haciéndole gemir.
    
    ¡Ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Sigue, sigue así, ¡ooohhh que boquita! Gemía y ...
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