-
Podría ser mi hija (pero por suerte no es) 4
Fecha: 10/04/2026, Categorías: Erotismo y Amor Autor: Montes Federico, Fuente: CuentoRelatos
La relación con Julia se prolongó varios años. Tuvo intervalos mientras intentaba con alguna pareja, pero no lograba empalmar del todo. Le duraban meses y se terminaban. En tanto, nosotros nos habíamos convertido en amantes, amigos, confidentes, y compañeros sexuales, sin que la magia se eclipse. Seguíamos teniéndonos las mismas ganas y el mismo cariño del inicio. El sexo era un placer seguro. Ya nos conocíamos, sabíamos que le gustaba al otro y los ritmos para hacerlo. No teníamos los forcejeos de una pareja, ni los conflictos de la convivencia. La relación fluía libre. Para mí, todo era un regalo inesperado y tenerla a Julia en mi vida colmaba todas mis necesidades. A ella yo le daba el sostén que nunca tuvo, la solidez de tener con quién contar y un sexo pleno, cariñoso y cuidado. Era su oasis en medio de las tormentas. Pero indefectiblemente, se iba a terminar. De pronto, estuvo un mes y medio sin venir. Me llamaba para saludarme pero siempre había una razón que le impedía verme. Hasta que un día me dijo que venía. El primer anuncio del fin fue la cara extasiada de alegría con la que me anunció: – “¡¡Estoy feliz!! Por primera vez encontré alguien que vale realmente la pena” Me contó, entusiasmada sobre Pedro, lo lindo, paciente y amable que era, abierto, no controlador, sensato y muy buena onda. Pese a mi esfuerzo, no pude ocultar la tristeza que me dio saber que estaba totalmente enamorada y que ese era el preludio del fin de nuestra relación. Quería que ...
... fuera feliz y también no quería, para que se quede conmigo. Se dio cuenta enseguida. Se calló, cambió la cara. Me abrazó y empezó a besarme. – “No quiero que estés triste. Pero no sé que hacer.” – “Lo que tenes que hacer está claro, hermosa. Tenes que jugarte con Pedro. Poné todas las fichas en hacer una pareja con él” – “Pero no quiero perderte. Yo sé que es egoísta de mi parte, pero te quiero mucho” – “Sí, te creo. Y yo soy egoísta cuando me pongo triste y una partecita de mí quiere que lo dejes a Pedro y te quedes conmigo, aún cuando sé que es imposible. Este final lo sabemos de hace rato”. – “¿Cómo hago papi?”, dijo acongojada. – “Eso hacé, transformame en tu papi postizo. Porque va a llegar un momento, pronto o no, en que no vuelvas a coger conmigo. Y todo el tiempo y el esfuerzo van a ser para esta nueva pareja que empezás. Y yo voy a estar alegre de verte ser feliz y conseguir tu propio mundo y un poquito triste” – “Vos sabés que te voy a seguir queriendo, ¿no?” – “Sí. Pero va a haber momentos en que mi presencia y aún mi memoria te van a molestar para esta nueva etapa que empezás. No hablemos más ahora, dejame solo disfrutar de estar con vos”. Pasamos una tarde melancólica y triste a la vez llena de cariño y cuidado de ambos. Incluso el sexo fue distinto. Ella ya no estaba 100 por ciento conmigo y se notaba. Creo que empezaba a sentirse incómoda entre dos pasiones. Se lo dije, le dije que tenía que resolver lo mejor para ella. Seguir así iba a ...