1. Podría ser mi hija (pero por suerte no es) 4


    Fecha: 10/04/2026, Categorías: Erotismo y Amor Autor: Montes Federico, Fuente: CuentoRelatos

    ... hacernos terminar mal y eso era lo último que quería. Que se tomara dos semanas para pensar bien que quería hacer y después me hablara sinceramente y sin vueltas. Cuando se fue, yo sabía de ante mano la respuesta.
    
    Dos semanas después vino, nos sentamos a charlar y el final que esperaba se produjo. Se desvivió en consuelos y agradecimientos, promesas de cariño y de mantener el contacto que yo estimaba difícil que pudiera hacer. La abracé, la dije que no podía mentirle, que estaba triste por un lado por perderla y alegre por ella.
    
    – “Una sola pregunta y solo si querés y tenés ganas. No para que lo hagas por mi, por favor. Me daría cuenta y me dolería. ¿Querés que pasemos un último día de despedida?”
    
    – “Si, quiero y quiero por mí, no solo por vos. A mi me duele dejarte. Y me duele mucho. No es una despedida fácil. Me encantaría una última vez con vos, si querés”
    
    – “Sí. Pero no hoy. Llamame el día que vos sientas que estás bien para hacerlo. Esa última vez, te quiero toda conmigo.”
    
    – “Si, te entiendo y me gustaría también que así sea. La semana que viene Pedro se va por trabajo a Posadas de lunes a viernes. ¿Querés que el martes venga? Si él no está acá es como que me es más fácil”
    
    – “Si Lucía, quiero. Y ahora dame un beso y andate. El martes te espero, a la hora que quieras. Avisame si venís a comer.”
    
    – “¿Te puedo besar?”
    
    – “Si”, le dije, la traje hacia mí abrazándole la cintura y nos dimos un largo, cálido, cariñoso y profundo beso. Era evidente que el ...
    ... dolor, aunque distinto en cada caso, era mutuo.
    
    El martes me llamó y vino a almorzar. Cuando entró, noté que actuaba como teniendo cuidado, calculando como moverse para no lastimarme. Se lo dije, le dije que por favor saliera al pasillo y volviera a llamar, pero que al abrirle la puerta, entrara mi nena, mi hembrita de estos años, si era posible. Si no, almorzábamos y se iba. Me miró seria, me dio un beso en la mejilla, salió cerrando la puerta tras ella y tardó no menos de quince minutos en volver a llamar. Abrí la puerta y, con una sonrisa me preguntó
    
    – “¿Puede pasar una putita que tiene muchas ganas de su papi?”
    
    La abracé, la besé, la fui desnudando hasta el dormitorio y la acosté boca arriba mientras me desnudaba.
    
    – “Vení papi, tu putita te espera. Cogeme toda”, me dijo mientras abría sus piernas.
    
    Por primera vez entre nosotros, la penetré, la cogí violentamente y acabé en menos de dos minutos, mientras ella me abrazaba, me acariciaba y me alentaba.
    
    – “Así papi, descargate. Acabale a tu nena”
    
    Quedé abrazado a ella sin salir un largo rato. Después la besé y le pedí perdón
    
    – “Un señor que conozco me dijo que nunca le pida perdón por el sexo. Me encantó que te sacaras las ganas. Ahora comamos y después, a la siesta hacemos un segundo round”.
    
    No pude evitar la sonrisa. Le di un beso y nos levantamos a comer. Charlamos como si nada pasara y nuestra relación fuera como siempre era. Después nos acostamos y dormimos una pequeña siesta haciendo cucharita. ...