1. Por fin consigo hacerte mía a pesar de tu novio


    Fecha: 14/04/2026, Categorías: Infidelidad Autor: CornerOnTheNet, Fuente: CuentoRelatos

    ... preciosa.
    
    —Seguro que la de Fer no es ni tan grande ni tan gorda.
    
    —¡Ya lo creo!
    
    —No hay más que verte la cara de salida que has puesto para adivinar que es la polla más grande que has visto nunca… ¡Pues quiero que te la comas!
    
    Dije eso apoyando mi mano en su cuello y obligándola a bajar su cabeza hasta mi polla. No mostró un mínimo de resistencia.
    
    —Ufff, dios, ¡cómo la chupas! Ese Fer es un tipo con suerte por tenerte para él. Sigue, sigue, no pares. Me encanta sentir tu lengua en mi polla, me encanta mirarte y verla desaparecer en tu boca… mírate, ¡no te cabe entera!
    
    Aquello me estaba volviendo loco. Estaba a punto de estallar. Me moría de ganas de correrme en la boca de Bea, pero no se me iba a escapar sin que me la follara.
    
    —Voy a follarte aquí mismo Bea. Quítate el tanga.
    
    —Eso si que no, Santi. ¡Es una locura!
    
    —A estas alturas me da igual. Quítatelo, o te lo quito yo.
    
    Estaba tardando demasiado. Aproveché sus dudas para sobarle el coño sin tapujos. Si que se diera cuenta conseguí agarrar una tirita de su minúsculo tanga. Del tirón que di casi se lo rompo. La verdad es que estaba casi ciego. Tiré su tanga al suelo. Tenía dos dedos dentro de su coño. Su calor me quemaba y me empapaba. Sus gemidos me decían que estaba a punto de correrse.
    
    —Te la voy a clavar hasta el fondo, ¡puta!
    
    —¡Dios, métemela ya, me voy a correr!
    
    De un rápido movimiento me la coloqué sobre mí. Jugué un rato con mi polla en su clítoris. Quería hacerla sufrir. Notaba ...
    ... como cada vez su cuerpo se tensaba más, como sus gemidos eran cada vez más agudos. Sentía que su orgasmo estaba cerca y no quería hacerla esperar. Casi por sorpresa se la metí de golpe. De lo húmeda que estaba se resbaló hasta lo más profundo. Allí el calor era insoportablemente placentero.
    
    —Ahhh, sí, sí. ¡Así!
    
    —Dios Bea, no sabes cuánto tiempo he deseado esto. ¡Me encanta follarte!
    
    —Me matas cabrón, me matas.
    
    —Ahh zorra, follas como los ángeles.
    
    —¡Dame duro joder, soy tu puta! ¡Párteme en dos!
    
    Estaba a punto de correrme. Podía sentir todos mis nervios activados. Mis sentidos apagados, sólo estaba centrado en el placer que estaba sintiendo. Desde aquel parque, obviamente, podían vernos… y oírnos, pero ya no atendíamos a razones. Me estaba follando a una chica que me volvía loco. Tan normalita, tan recatada… y era una auténtica puta. Nada fácil de contentar.
    
    —Me corro Santi, me corrooo
    
    —¡Sí, Bea, sí!
    
    —Ahhh, uffff, daleee, daleee, me voy, me voooy
    
    —¡Diooos!
    
    —¡Mmmmm!
    
    En aquel momento nos corrimos como salvajes. Parecíamos animales enjaulados, desesperados. Yo seguía clavándosela hasta el fondo, notando como mi orgasmo inundaba el interior de Bea… sus gemidos en mi oído hacían que no terminase del todo mi orgasmo.
    
    Nos quedamos abrazados, así, un largo tiempo. Ella con el traje suelto del cuello y recogido hasta la cintura, sus preciosos pechos al aire y yo con mis pantalones por los tobillos. Difícilmente podríamos haber dado una explicación ...