1. Incesto y perversión (13) padre/hija


    Fecha: 15/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: TodoRelatos

    Capítulo 13
    
    Mauricio abrió los ojos en medio de la oscuridad. En realidad, no había estado durmiendo. Ya cuando pasó de la una de la mañana, supo que, si se dormía, podía no despertarse a la hora en que tenía que hacerlo.
    
    A su lado, Virginia respiraba de forma pausada, con ese aire sereno que solo tenía cuando dormía profundamente, lo que era una buena señal. La sintió a su lado. Ella le daba la espalda. Un camisón de seda hacía contacto con su brazo. Se separó un poco de ella, y esperó un instante, a ver si notaba el leve movimiento en la cama. Pero Virginia siguió quieta.
    
    Miró el reloj: las tres menos cinco. Ya casi era la hora.
    
    Una mezcla de ansiedad, deseo y culpa le revoloteaba en el pecho. Se sentía como un adolescente antes de cometer una travesura peligrosa, de esas que podían salir mal en cualquier momento. ¿De verdad iba a hacerlo? ¿De verdad iba a encontrarse con Lulú, en medio de la madrugada, como si fueran dos ladrones? Sabía que su respuesta debería ser un no rotundo. Ya tendrían, en el futuro, un momento más conveniente para volver a estar juntos.
    
    Pero no se detuvo.
    
    Corrió el cubrecama con cuidado, y se deslizó fuera de la cama. Solo llevaba una remera y el calzoncillo, un bóxer, de esos de tela de camisa que son bastante holgados y parecen un short. Se calzó unas ojotas y caminó despacio hacia la puerta. Cada paso le parecía definitivo. Podía darse vuelta, volver al colchón y olvidarse de todo. Pero las imágenes que lo habían asaltado ...
    ... mientras intentaba dormir no lo soltaban. Eran demasiado vívidas. Demasiado calientes.
    
    Hacía apenas unas horas había tenido sexo con Virginia. A la tarde también. Y sin embargo, lejos de calmar su ansiedad, eso había avivado algo más profundo. Una especie de fuego inagotable que solo se encendía con una sola persona en esa casa. Se dio cuenta, algo turbado, de que le daba mucho morbo cogerse a su hija al poco tiempo de haberlo hecho con su mujer.
    
    Abrió la puerta del cuarto con un cuidado casi quirúrgico. Por suerte, la quinta era bastante nueva, igual que todas las puertas, por lo que no chirriaba. La cerró suavemente a sus espaldas y quedó de pie, envuelto en penumbras, en ese pasillo silencioso que ahora parecía otro mundo. Un mundo secreto donde las reglas eran otras.
    
    Cruzó la sala de estar, asegurándose de no hacer ruido. Cuando llegó a la cocina, encendió la luz. Se sorprendió al darse cuenta de lo mucho que le decepcionaba no encontrarse a su hija ahí, esperándolo.
    
    Mauricio recordó que le había largado a Lulú, como al pasar, que esa costumbre que tenía de tomar un vaso de leche a la una de la madrugada mejor se pasara a las tres. Estaba seguro de que la mocosa estaba tan ansiosa como él. Pero, quizás, esta era una de esas ocasiones en las que jugaba con él. Quizás se había molestado de verdad por haberlo escuchado cogiendo con su mamá varias veces en el día, y lo estaba castigando.
    
    —Pendeja de mierda —murmuró en la soledad de la cocina—. Si ya sabés que tengo ...
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