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Las aventuras sexuales de Madame Pussy (2)
Fecha: 18/04/2026, Categorías: Anal Autor: Madame Pussy, Fuente: CuentoRelatos
Cuando llegué al aeropuerto la cara del profe denotó sorpresa primero y luego evidencia de haber entendido algo en lo que había estado pensando. -“con razón ese nombre nuevo en la lista me sonaba tan familiar”, me dijo al acercarme a saludarlo. -“Le sorprende mi presencia acá?” -“Bueno, si y no. Quisiera que en algún momento me cuentes como llegaste a la lista de invitados, pero conociendo a mi socio… sé que la respuesta puede ser perturbadora jajaja” se río con una risa que me hizo sentir calambres en la panza. -“¿Pero le parece mal que haya venido?” -“Noo, todo lo contrario. Me parece encantador y refrescante. Y deja de llamarme de usted que acá no estamos en universidad” Después de un breve viaje en avión llegamos a la ciudad de destino. Nos trasladaron a un hermoso hotel de una conocida cadena donde dejamos el equipaje, nos refrescamos un poco y luego nos juntamos para la primera de las varias conferencias a las que asistiríamos. El socio, al que llamaremos Sergio, para facilitar las cosas, no me quitaba los ojos de encima y no perdía oportunidad de pasar cerca de mí y rozar “sin querer” alguna parte de mi cuerpo o susurrarme al oído “no veo la hora de que esta charla termine para meterte mano”. De noche, salimos todo el grupo juntos a cenar. Mientras comíamos el ambiente estaba muy animado, buena comida y muy rico vino ayudaban a las ganas de pasarla bien. Alguien propuso ir todos a un lugar a bailar y ahi mismo todos menos dos, dijeron que si. Un ...
... hombre mayor y mi profe, al que llamaremos Ramiro, dijeron que se volvían al hotel porque estaban cansados. Que decepción, yo que pretendía utilizar la penumbra del boliche para conseguir un acercamiento. Una vez en el boliche, comenzamos a beber y a bailar y lo estábamos pasando genial. Pero la verdad es que yo había ido a ese viaje con un objetivo muy claro y no podía perder mi tiempo. Para empeorarla, Sergio se estaba chamuyando a una rubia con pinta de trola en la barra de bebidas. Decidí tomar el toro por las astas. Me acerqué a la barra y ante la atónita mirada de la rubia le dije a Sergio: “No entiendo para que perdés el tiempo con ella, si conmigo tenés sexo asegurado”… No dijo nada, ni siquiera se despidió de la mina. Me tomó de la mano, fuimos a donde estaba el resto del grupo, les avisamos que nos íbamos, salimos a la calle y paró un taxi. Le dio la dirección del hotel, pero le pidió que parara antes en alguna estación de servicio. Cuando el taxista divisó una paró, él se bajó y entró corriendo. A los pocos minutos volvió al auto, me dio una bolsa de compras y le dijo al chofer que continuara. En la bolsa había una buena cantidad de preservativos. Llegamos al hotel y me dice: “¿adonde? ¿vos con quien compartis la habitación?” le digo: “Con Mariana. Tiene muy poca onda. No podemos ir ahí. Si nos encuentra juntos cuando vuelva del boliche es capaz de montar un espectáculo” Me dice: “yo comparto la habitación con Ramiro. ¿No te molesta?” ¿Molestarme? ...