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Las aventuras sexuales de Madame Pussy (2)
Fecha: 18/04/2026, Categorías: Anal Autor: Madame Pussy, Fuente: CuentoRelatos
... pensé, nooo, no me molesta, es lo que quiero, ¡ir a la habitación de Ramiro! Pero solo conteste: “No, no me molesta para nada.” Me miró divertido y dijo: “vamos, entonces” Cuando entramos en el ascensor ya estábamos los dos en llamas. Me apretó fuerte contra él y empezó a besarme de forma ruda. Su mano bajó por mi espalda hasta mi cola y luego más por mis nalgas y comenzó a levantarme la minifalda para explorar mi piel bajo la tela. Me pone la mano sobre la tanga y me mira maravillado. “estas empapada, no sabés como me calienta eso”. Entramos a la habitación. Estaba a oscuras. Sergio se las arregló para llegar al baño y prendió la luz. Con esa penumbra pude ver que la habitación era tipo suite. A la derecha se vislumbraba una puerta abierta y dentro dos camas. ¡Ahí estaba durmiendo Ramiro!… luego el resto de la habitación armada como sala de estar, con dos cómodos sillones de dos cuerpos. Me arrastró hasta el baño y empezamos a desnudarnos y tocarnos mutuamente. La calentura que me daba saber a Ramiro durmiendo tan cerca me mataba. Sergio me sacó la camisa y la minifalda mientras sus manos recorrían mi piel caliente. me besaba el cuello, yo le mordía el labio inferior, el me susurraba al oído como me iba a llenar mis agujeros de leche… con las tetas desnudas y los pezones doliendo me puso frente al espejo, me hizo inclinar sobre el lavabo apoyando mis manos en el borde y comenzó a pasar su lengua por mi zanja, desde el culo hasta el clítoris por encima de mi ...
... tanga. Esto me hizo estremecer de placer mientras él susurraba que no aguantaba más las ganas de partirme en dos esa concha totalmente jugosa. Apuntó su pija, que estaba dura y erguida como un mástil, hacia mi vagina y embistió contra mi abertura. Nuestras respiraciones se hicieron más fuertes y yo gozaba como loca del roce de su pija en mi vagina por el costado de mi tanga, que estaba para tirar a la basura de tan impregnada de mis jugos. Y hozaba aún más porque fantaseaba que de pronto la puerta del baño, que ni siquiera nos habíamos dignado a cerrar, sino más bien sólo arrimarla, se abriría y Ramiro me vería desnuda, mojada y ensartada por la pija de su socio. Sergio parecía un autómata, violento, rápido y sin parar… pero el suelo del baño no era cómodo para la siguiente ensartada que tenía en mente…”vamos a coger al sillón, total Ramiro ni se entera”… dejamos la luz del baño encendida para que la penumbra nos marque el camino y empujándome sobre el sillón me levantó las piernas y las empujó hasta que las rodillas me quedaron a la altura de las orejas… la elasticidad es una de mis virtudes sexuales… “que hermosa concha” me dijo relamiéndose y poniendo una rodilla sobre el sillón para formarse me la clavó hasta el fondo. Bombeó como loco y cuando estaba por correrse, se serenó y me la sacó… “todavía no, golosa, quiero que me la pidas a gritos”… se sentó y yo me ubiqué sobre él boca abajo y con mi boca sobre sus huevos. Se los comencé a lamer y mordisquear mientras él se ...