1. Mi casera y su sobrina — Cap. 1


    Fecha: 19/04/2026, Categorías: Dominación / BDSM Fantasías Eróticas Hetero Autor: Tekato_TS, Fuente: SexoSinTabues30

    ... la carne, ella tomaba la servilleta y me limpiaba. Tenía que cortar más trozos, ella lo hacía y solo me dedicaba a comer.
    
    Cuando terminé, con una gran sonrisa, se levantó, tomo mis trastes y se los llevó, nuevamente argumente que le ayudaría pero ella solo me miró fulminante y dijo:
    
    — El hombre de la casa debe tomar su lugar en el sofá mientras la mujer limpia
    
    Yo solo asentí, excitado ya, me levanté y me fui al sofá, sentía mi pene a punto de explotar. Las palabras que ella decía sobre mi rol en su casa hacían eco en mi cabeza, sentía mucho calor, quería desnudarme pero, sobretodo, sacar mi pene y calmarme. No me di cuenta cuando pero ella ya estaba de frente a mi después de un rato. Se sentó en mis piernas, tomándome de los hombros mientras se acercaba a mi oído para susurrar:
    
    — ¿Qué necesita el hombre de la casa? ¿Un masaje en los pies, un masaje de hombros o una buena chupada de verga?
    
    Mis ojos se abrieron como platos en ese momento, la posibilidad de tener sexo con ella estaba en la mesa, no se si era por el alcohol, el calor del momento o un deseo reprimido de ambos pero, sin dudar, dije:
    
    — Que me chupes la verga con tu boquita
    
    Ella se levantó, se puso entre mis piernas, poniéndose de rodillas mientras se hacía una cola de caballo. Al estar inclinada, tomo mi cinturón, lo desabrochó, abrió la cremallera del pantalón, sacando mi enorme bulto que estaba por reventar debajo del boxer, el olor a semen era fuerte, ella se acercó a la tela y respiro ...
    ... hondo
    
    — Hace tiempo que está casa no había el aroma de un macho — Bajó mi boxer lentamente sacando mi pene totalmente erecto y grande, se acercó aún más, lamiendo desde la base hasta el glande, y una vez ahí, con ayuda de su mano y boca, bajo el prepucio hasta descubrir mi glande rosado y brillante por el presemen.
    
    Mis gemidos de placer se escuchaban en toda la sala de la casa, ella metió mi pene en su boca y, lentamente, lo fue introduciendo en su garganta, veía como mi pene desaparecía dentro de sus labios, sentía la presión y succión que hacía con su boca, su lengua haciendo círculos alrededor de mi pene, su mano masajeando mis testículos que estaban hinchados de placer.
    
    Sin pensar, excitado, levanté levemente mis caderas, sujetandola de su cola de caballo, empecé a embestir su boca, la miré a los ojos jadeando, sintiendo un placer que jamás había sentido en mis otras noches de cabrón. Después de un par de minutos, mi cuerpo cedió y expulse toda mi carga en su boca, escuchaba como le costaba trabajo tragar mi semen mientras mi pene seguía en su boca, lentamente lo fui sacando, sintiendo el cambio de temperatura entre el calor de su boca y el frío de la sala. Cuando mi pene estuvo fuera, y viéndola a su rostro algo sonrojado y con unas lágrimas escurriendo de sus ojos, mi instinto me ganó y me di una fuerte bofetada con mi pene aún duro.
    
    Ella se sorprendió, se levantó del suelo, aventandome de vuelta al sofá. Dio unos pasos hacia atrás y, frente a mi, empezó a bailar, ...