1. Me violan por dinero


    Fecha: 21/04/2026, Categorías: No Consentido Autor: nacho95mc, Fuente: TodoRelatos

    ... un contrato de varias páginas. En el encabezado: Confidential Agreement. Javier leyó en diagonal: cláusulas sobre derechos de imagen, confidencialidad absoluta, pago inmediato en efectivo.
    
    Pero lo que lo dejó helado fue el párrafo en mayúsculas:
    
    > EL PARTICIPANTE DEBE AGUANTAR 1 HORA Y 30 MINUTOS DE ESCENA SIN EYACULAR.
    
    EN CASO DE LOGRARLO, EL PAGO SERÁ DE 30.000 €.
    
    EN CASO DE EYACULAR ANTES, EL PAGO SERÁ DE 10.000 €.
    
    Javier levantó la vista.
    
    —¿Una hora y media?
    
    El hombre sonrió, apenas.
    
    —Exacto. ¿Creías que sería fácil? Si quieres treinta mil, tendrás que ganártelos.
    
    Tragó saliva. Pensó en su polla, en cómo se ponía dura en segundos cuando se tocaba viendo esos vídeos. Una hora y media parecía una eternidad.
    
    Pero ya estaba allí. Firmó.
    
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    En el vestuario le esperaba un paquete con ropa: calcetines negros, un short ajustado y, encima de todo, un pasamontañas de tela negra con tres aberturas: ojos, nariz y boca. Al tocarlo sintió un escalofrío. Se lo puso frente al espejo. La imagen que lo devolvía no era Javier el chico pijo de 20 años, popular y rico. Era un desconocido sin rostro, un objeto anónimo a punto de ser usado.
    
    Una asistente, una mujer joven con auriculares, entró en la sala.
    
    —Ven conmigo. Es la entrevista previa.
    
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    El set era sencillo pero impactante: un fondo negro, una silla metálica y una cámara apuntando directamente hacia él. Javier se sentó, ajustándose el pasamontañas. Detrás de la cámara, una voz masculina ...
    ... comenzó a interrogarlo.
    
    —Nombre.
    
    —Prefiero no decirlo.
    
    —Edad.
    
    —Veinte.
    
    —¿Orientación?
    
    —Hetero. —Lo dijo rápido, casi defensivo.
    
    —¿Novia?
    
    —Sí.
    
    —¿Y qué pensaría tu novia si supiera dónde estás ahora mismo?
    
    Javier se removió incómodo en la silla.
    
    —No lo sabe. Nadie lo sabe. Estoy aquí por el dinero.
    
    El entrevistador rió suavemente.
    
    —Todos dicen lo mismo. Que son hetero. Que es solo por dinero. Que nunca se correrán. ¿Sabes cuánto duró el último? Veintidós minutos.
    
    —Yo aguantaré —contestó Javier, con un tono más firme del que sentía en realidad.
    
    —¿Una hora y media sin correrte? —la voz sonaba burlona—. Veremos.
    
    La cámara se acercó a su cara enmascarada.
    
    —Dilo a cámara: soy hetero, lo hago solo por dinero, y voy a aguantar.
    
    Javier tragó saliva.
    
    —Soy hetero. Lo hago solo por dinero. Y voy a aguantar una hora y media.
    
    La voz rió de nuevo.
    
    —Perfecto. Ahora veamos qué dice tu cuerpo.
    
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    En la sala contigua estaba el potro. Un banco acolchado, robusto, con correas de cuero brillando bajo los focos. Alrededor, tres hombres negros, desnudos ya, enormes, con músculos definidos y tatuajes en los brazos. Sus penes colgaban pesados, oscilando al andar, todos claramente por encima de los veinte centímetros, algunos cerca de los treinta, gruesos, venosos, intimidantes.
    
    Javier sintió un escalofrío. Su estómago se encogió. “¿Una hora y media con esto…?”
    
    Una asistente le indicó que se desnudara. Se quitó la camiseta, los ...
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