1. Me violan por dinero


    Fecha: 21/04/2026, Categorías: No Consentido Autor: nacho95mc, Fuente: TodoRelatos

    ... de su boca un instante, dejando que Javier respirara con un gemido ahogado. Sus labios estaban rojos, cubiertos de saliva. Antes de que pudiera gritar otra súplica, Kofi le giró la cara hacia su propio miembro, enorme, venoso, duro como una roca.
    
    —Tu boca no descansa —gruñó Kofi—. Ahora chúpame a mí.
    
    Javier negó con la cabeza, desesperado:
    
    —¡No, por favor! ¡No más!
    
    Pero una bofetada seca de Marcus en su culo lo silenció. Kofi lo agarró del pasamontañas y le obligó a abrir la boca. La punta de su glande entró con fuerza, llenándole la lengua de sabor amargo. Javier gimió, con lágrimas corriendo por sus mejillas.
    
    —Eso es —dijo Kofi, empujando con calma—. Traga, pijo.
    
    Ahora eran dos voces distintas riéndose de él: Dwayne observando, excitado, mientras Kofi se lo metía en la boca y Marcus aumentaba la presión desde atrás. Cada embestida lo hacía jadear, convulsionarse contra el potro, sin escapatoria.
    
    El ritmo subía. Marcus, ahora ya con medio miembro dentro, embestía con fuerza, cada golpe arrancando un grito que quedaba sofocado por el miembro de Kofi. Javier sentía que lo partían por la mitad, que el aire no llegaba a sus pulmones.
    
    “¡No puedo! ¡No puedo aguantar una hora y media! Dios, me voy a romper…”
    
    El cronómetro marcaba: 1:15:03.
    
    Solo quince minutos habían pasado. Y ya estaba destruido, con su cuerpo forzado por todos lados, convertido en un juguete entre tres gigantes que no mostraban compasión.
    
    📖 Capítulo 11 – El umbral
    
    El ...
    ... cronómetro marcaba: 1:15:03.
    
    Solo habían pasado quince minutos, y Javier sentía que llevaba una eternidad ahí dentro.
    
    Su garganta estaba ardida, la boca seca pese a la saliva que le chorreaba, los labios doloridos de tanto abrirse. Por detrás, Marcus seguía empujando, cada vez más profundo, con un ritmo constante y brutal. Y sin embargo, Javier notó algo extraño: el dolor punzante que al principio lo había hecho gritar ya no era el mismo.
    
    Entre sollozos y jadeos, se dio cuenta de que su cuerpo empezaba a… adaptarse.
    
    Cada embestida de Marcus seguía siendo intensa, pero ya no lo desgarraba; más bien lo llenaba. El ardor inicial se transformaba en un calor espeso que le recorría la espalda y el abdomen. Sus músculos, agotados de resistir, ya no podían luchar igual.
    
    “¿Qué… qué me está pasando? No me duele tanto… Dios, no… no puede ser.”
    
    Kofi seguía sujetando su cabeza y forzando su boca contra su miembro grueso, haciéndolo tragar hasta el fondo. Javier lloraba, gemía, pero ya no pataleaba como antes. Ahora, sus quejidos eran más débiles, entrecortados.
    
    Dwayne, observando la escena desde un lado, se inclinó para acariciar el torso de Javier, recorriendo sus abdominales tensos.
    
    —Míralo, ya no grita igual. —Rió suavemente—. Se está acostumbrando.
    
    —Eso siempre pasa —respondió Marcus con voz grave, sin dejar de embestir—. Primero lloran… y luego empiezan a sentir.
    
    Javier apretó los ojos con fuerza. No quería oírlo. No quería creerlo. Pero una verdad incómoda se ...
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