1. La felatriz (I) - Ariadna


    Fecha: 22/04/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Violeta, Fuente: TodoRelatos

    Roma - Año 211 A.C.
    
    Anibal Barca se acercaba a la ciudad con paso decidido y sus ejércitos muy cercanos a la metrópoli tenían aterrorizada a la plebe que por primera vez pensaba que Roma podría ser derrotada.Los más ricos abandonan la ciudad y vendían sus pertenencias a precio de saldo. Siempre sería mejor sacar algún denario que perderlo todo.
    
    Lucio conocía a tu madre. Su belleza te atrapaba de inmediato y no podías dejar de mirar esos cristalinos ojos verdes, que iluminaban un rostro delicado con algunas pecas alrededor de la nariz y unos labios sugerentes, sin duda hechos para dar placer. Su melena ondulada, de un llamativo color rojizo la delataba, no era de estas tierras. Venía del norte, de algún lugar más allá de la frontera. La llamaban Astrid y algunos decían que era la hija de un jefe bárbaro, que acabó siendo vendida como esclava sexual a la familia de Domiciano para amenizar las fiestas y bacanales que organizaba en su casa.
    
    Pero Lucio te contó la verdad. Eras muy pequeña cuando te compró a Domiciano, que no quiso deshacerse también de tu madre. Pago mucho por ti, en ese momento pensó que tal vez demasiado, y aunque lo intentó, la esclava pelirroja estaba fuera de su alcance. Estaba convencido de que hubiera obtenido mucho dinero con ella en alguna de las casas de placer que regentaba. Tu amo era de los pocos invitados que había disfrutado de sus habilidades amatorias y sabía que había muy pocas meretrices capaces de dar tanto placer a un hombre. Pero ya ...
    ... era demasiado mayor para ser una felatriz, en cambio tu si que lo conseguirás, y si también tienes su don, serás recordada durante generaciones.
    
    Cuando el amo te cogió bajo su tutela, solía contarte cómo era tu madre. En su mirada veías que la deseaba y que tu la recordabas a ella. En las bacanales de Domiciano había sido agasajado con sus servicios, y eso nunca se olvida. Muy pocos habían yacido con Astrid, y él era uno de ellos, y además de los primeros en probarla. Domiciano confiaba en la experiencia de Lucio en las artes del placer, y valoraba mucho su opinión sobre su reciente adquisición en el mercado de esclavas.
    
    Como si de un cuento para niños se tratase, Lucio te solía relatar cómo fue la primera vez que vio a tu madre:
    
    Mira, mi joven Ariadna. Tu madre era tan bella como tú. Tenía tu mismo pelo y tienes sus ojos verdes, pero los tuyos son más grandes. Todavía eres pequeña, pero seguro que tus labios serán como los de ella, y eso es una virtud que seguro que sabrás aprovechar.
    
    Tu eras muy pequeña y le pedías que continuara con el cuento. Te imaginabas a tu madre preciosa, rodeada de hombres a los que hacía felices, aunque no sabías aún como. Pero tu amo sabia muy bien cómo educar a una felatriz y solo te revelaba lo que eras capaz de entender, sin entrar en detalles que dentro de poco serían de vital importancia para cumplir con tu misión. Dar placer oral de formas inimaginables, llevando a los hombres a un éxtasis difícil de conseguir de otra manera. Y ...
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