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Cogiendo a Gina en el tren
Fecha: 25/04/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Karla Hdz, Fuente: TodoRelatos
Esa tarde llegué a la estación, iba a visitar a mi madre, haría un viaje de Barcelona a Bilbao, estábamos en pleno verano, era muy común ver a todas esas chicas hermosas en diminutos shorts andar por todas partes, yo iba caminando feliz de la vida, llegué a la terminal, después de comprar mi boleto me fui a sentar al andén a esperar el tren, ahí estaba leyendo el diario cuando llegó esta chica, jovencita, talvez unos 22 años, demasiado flaca, en unos vaqueros entallados, una blusa demasiado corta, sin mangas y sin tirantes, de esas que se sujetan en el pecho con resortes arriba y debajo de sus pequeñas tetas, tal vez era copa b, su hermoso ombligo a la vista, una cabellera dorada caía sobre sus hombros y su piel canela por ese bronceado, con las marcas del tanga en sus caderas, traía un pequeño suéter muy abierto que dejaba ver un poco sus hombros, imposible no mirarla, se sentó frente a mí. Con el movil en mano, no dejaba de enviar textos, cuando leía los que le enviaban, hacia corajes y maldecía mientras sus manos se agitaban por los aires, yo trataba de no mirarla, pero era imposible, cuando notó que la veía, me miró fijamente, un poco asustado me refugié tras el diario, << Oye, ¿Qué tanto me estás viendo? >> me dijo en un tono molesto. << Discúlpeme señorita, es involuntario, con tanta rabieta es imposible no verla >>, le dije tímidamente mientras me asomaba bajando el diario, ella me miraba frunciendo el ceño, con las manos en la cintura, los músculos de su abdomen me ...
... hacían sudar. Continuó texteando con su movil y se marchó muy enojada, yo mirando su pequeño culito al caminar, lo movía con cierta cadencia, la miré alejarse pensando que ya no la volvería a ver, me quedé reflexionando sobre ese cuerpo angelical, faltaban pocos minutos para abordar cuando volvió, traía una pequeña maleta, venía mirando hacia arriba, leyendo los letreros de la estación, se paró frente a mí nuevamente, mis ojos en su bien marcado abdomen recorriendo esos músculos y las marcas del tanga, como si leyera mis pensamientos se dio media vuelta, al detenerse sus caderas quedaron de lado, su culito perfecto me saludaba, yo parecía zombie, no podía dejar de verla, << Oye, tú, ¿aquí es para esperar el tren a Bilbao? >> me preguntó, yo estaba perdido en sus nalgas, chasqueándome los dedos me regresó a esta dimensión, << ¿Qué, qué pasó? >>, le dije, ella me miraba con una sonrisa pícara, sabiendo que me había sorprendido viéndole el culo. Volvió a preguntar y le respondí que sí, ese era el lugar, se sentó a mi lado, << Perdona, es que me veré allá con mi padre, yo estaba con unos amigos de vacaciones y voy a tener que pasar el fin de semana con él, llegue aquí hace dos horas y apenas me confirmó donde me veria. >> No paraba de hablar, una chica muy alegre, con una sonrisa preciosa que marcaba unos hoyuelos en sus mejillas, además su aroma fresco me tenía como idiota solo moviendo la cabeza, asintiendo todo lo que me decía, se compró un pasaje normal para ir allá, era un ...