1. Lo que pasó sin planificar


    Fecha: 25/04/2026, Categorías: Intercambios Autor: chocolatextra, Fuente: TodoRelatos

    ... completo dentro de mí. Caliente. Palpitante. Vivo. Desde la voz de Bella
    
    Lo tenía completamente duro en mi boca, caliente, pulsando, con ese peso delicioso que siempre me enciende. Mis labios se deslizaban por él con ritmo lento, profundo, mientras mi lengua lo envolvía como solo yo sabía hacerlo. Sentía sus manos en mi cabeza, sus dedos apretando apenas, y su respiración era cada vez más desordenada. Sabía que estaba a punto.Y justo ahí… levanté la mirada.
    
    Frente a nosotros, sobre la cama, Ariam cabalgaba a Rafa con una entrega que me dejó sin aliento.Ella no se había dado cuenta de que la veíamos, y eso lo hacía aún más excitante.La forma en que se movía… cómo lo miraba, cómo apretaba con su cuerpo, cómo temblaba con cada embestida. Rafa estaba debajo de ella, con las manos en sus caderas, acompañándola con esa devoción suya que mezcla fuerza y dulzura.Y Ariam… brillaba.
    
    Ese vaivén, su sudor bajando por el pecho, sus senos firmes rebotando con suavidad, su espalda ligeramente arqueada. Estaba hermosa. Plena. Encendida.
    
    Y yo, con el Negro en la boca, lo sentía temblar.
    
    —Ahí voy… —susurró, apretando la mandíbula, con los ojos cerrados.
    
    No lo solté.
    
    Lo tomé más firme, lo sentí endurecerse aún más…Y entonces se vino.
    
    Le recibí todo en la garganta, sin dejar ni una gota.Saboreé cada pulso. Cada espasmo. Me lo tragué lento, disfrutando, sintiéndome viva.Cuando lo solté, le lamí el glande con suavidad ...
    ... y lo miré a los ojos y sonreí. Él me acarició la mejilla, sonriente, satisfecho.Fue entonces cuando Rafa soltó un gemido.Y los vimos venirse juntos, envueltos en su propia tormenta.
    
    Fue hermoso.No como algo romántico.Sino como algo libre. Pleno. Morboso y tierno a la vez.
    
    Nos quedamos un rato en silencio, observando cómo ella se dejaba caer sobre él, como si aún lo abrazara por dentro. Yo me acerqué a la cama y le acaricié la espalda, con cariño.—Estás preciosa —le dije. Y ella solo sonrió, sin fuerzas para responder.
    
    Nos vestimos despacio, sin apuro. Rafa ayudó a Ariam a bajarse, la abrazó por detrás y le besó el cuello. Yo recogí su ropa interior del suelo, riéndome bajito al verla hecha un desastre. El Negro ya se había organizado, tranquilo, con esa mirada suya de “esto fue perfecto”.
    
    Cuando salimos al salón, compartimos un poco de agua, unas sonrisas cómplices.—Estuvo rico, ¿cierto? —dije, estirándome en el sofá.
    
    —Mucho —respondieron Ariam y el negro a coro, con una sonrisa de esas que no se pueden fingir.
    
    Nos abrazamos los cuatro. Unos besos en la mejilla. Unas risas suaves.
    
    —Los quiero, traviesos —dijo el Negro, dándole un apretón de manos a Rafa.
    
    —Nosotros también —respondió él, sin soltarnos.
    
    Nos despedimos con complicidad, con calor en la piel y paz en el alma.Sin culpa.Sin drama.Solo placer vivido.Y la certeza de que, más allá del sexo, éramos amigos.Cómplices.Y nos queríamos mucho. 
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