1. Permiso otorgado


    Fecha: 27/04/2026, Categorías: Confesiones Autor: pluma211, Fuente: CuentoRelatos

    La cosa venía de mucho antes, de ver aquella mala película francesa, aunque nunca me atreví a confesárselo directamente. Me calentaba de manera exorbitante imaginar a mi esposa siendo poseída por otro hombre, me transportaba inexplicablemente a un sitio repleto de emociones contrapuestas, desde los celos incontrolables hasta la satisfacción plena por alentar o permitir que otro varón gozará de aquella piel casi virginal de mi mujer, que a sus 27 años se ruborizó al admitir que le agrado la temática del film.
    
    En la película una pareja de mediana edad que estaban por casarse, deciden probar sexo con otras personas alentadas por unos amigos gay. Luego de meditarlo por un tiempo, logran lanzarse a un torbellino de aventuras y termina espantoso. El caso es que Noelia (mi esposa) se sintió identificada con la protagonista, quien nunca había estado con otro hombre que no fuera su marido. –La dinámica, fue muy rápida. Entre qué lo piensan y lo llevan a cabo. Sentenció Noelia, como una crítica de cine.
    
    –Si, es que la peli dura una hora y media. Si lo piensan mucho nos dormimos en el cine. Contesté.
    
    –Podríamos intentar probar algo así, algún día. Sugirió la farmacéutica con los ojos raramente brillosos. Las risas se extendieron en el habitáculo del coche y cesaron con un contundente y desafiante –No, creo que te animes a tanto.
    
    – ¿A, no?… Ponlo a prueba y vas a ver que si.
    
    La charla prosiguió todo el viaje, un poco en broma y otro poco enserio al llegar al ...
    ... apartamento cogimos como pocas veces antes lo habíamos hecho. Yo imaginaba que era otro y ella luego admitió que también. Tres o cuatro días pasaron con la libido a tope y la fantasía también. Yo no paraba de pensar en ello y deseaba que ella sacará a relucir el tema y eso no pasaba así que finalmente pregunté…
    
    –Bueno, ¿qué ocurrió con lo del permiso para coger con otros?
    
    –Pensé que habías desechado la idea, como no insististe. Pensé que habías arrugado. Aseguro la rubia recogiéndose el pelo.
    
    –No, obvio que no. Es más ya tengo una para el viernes. Mentí.
    
    –¡Pero, sos rapidísimo! ¿Quien? Pregunto con media sonrisa.
    
    –Gabriela, una mesera simpática qué está loca por comerme la pija a besos. Continúe mintiendo.
    
    –Bueno, pero no vengas hasta las tres mínimo y menos arrepentido. Aviso la estampa de 1.66, desabrochando su camisa y dejando aquel par de tetas turgentes al aire.
    
    –Gerardo seguro va a saber que hacer con ellas. Aseguró mi esposa llenándose las manos de esa masa con pezones duros y negros qué apuntaban a mi.
    
    –¿Gerardo?… ¡El que repara aire acondicionado! Casi grite.
    
    –Ese mismo. A juzgar como me miró la otra vez, seguro se prende y le echa un buen polvo a la clienta.
    
    –¿Estas segura? Pregunte totalmente excitado.
    
    –¡Por supuesto! –Contesto rápidamente y agregó– Somos adultos, merecemos otras experiencias sexuales. Te contaré todo a detalle y quiero que vos también lo hagas.
    
    Noelia estaba decidida a llegar al final fuera con Gerardo o con otro, ella ...
«12»