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Permiso otorgado
Fecha: 27/04/2026, Categorías: Confesiones Autor: pluma211, Fuente: CuentoRelatos
... ansiaba la experiencia en realidad ambos la ansiábamos, por eso continúe fingiendo que Gabriela existía. Llego el viernes, tenía pensado alquilar una habitación pero me fui al bar con unos amigos. Les dije que mi mujer estaba en un cumpleaños y disfrutamos de la velada. Gerardo había quedado en “revisar el artefacto” a las 7 y media y ya eran la 1 de la mañana. El morbo me tomaba de rehén y las mil preguntas también. Un mensaje de audio llego al móvil, 1 y 9 minutos “amor, venite. Gerardo recién se fue… fue… maravilloso.”. 15 minutos después estaba llegando en taxi. Noe estaba en la cama, la piernas fornidas escapaban a las sábanas exultantes y aun temblorosas, el olor a sexo deambulaba en el aire y no cabía duda Gerardo la había follado. Las bragas blancas de encaje yacían en la alfombra con otras prendas y con los preservativos rojos caídos como cuerpos en el campo de batalla, me senté en la cama y la bese despacio. –No, enciendas la luz por favor. –Rogó tan suavemente como la penumbra del cuarto.– ¿Como te fue con la mesera? –Preguntó. –Bien… Pero prefiero saber que paso aquí. Gerardo llegó cuarenta minutos tardes, claro que si hubiera imaginado lo que le esperaba hubiese llegado antes. Pregunto por vos y le dije que no vendrías esta noche, que seguro tenías una amante, se sorprendió porque alzó las cejas y se dio cuenta casi enseguida que el aire andaba perfectamente. Lo que no sé es porque carajo ...
... seguía acá, si fue por la copa de vino que le ofrecí o por el deseo que le pedí que pidiera mientras me quite la blusa para mostrarle la rigidez de los pezones. Dios, se me abalanzo como una jauría de perros salvajes alzándome de un tirón, no sabes la fuerza que tiene ese hombre y la boca, dios que boca casi podía devorarme los dos pezones al mismo tiempo. Una vorágine de deseo vertiginoso nos atrapó, nos desnudamos en un ya, tenía la verga grande, sudorosa, peluda, ligeramente torcida hacia arriba, un ramillete de venas lo adornaban y las chupe una a una mientras sus dedos largos hurgaban mi raja incandescente. No sé cómo fue, debo haber perdido el conocimiento, pero cuando lo recobre me había ensartado, estaba encima de el contra su pectoral velludo saltando y gritando, lo gozaba, por la sonrisa dibujada debajo del espeso bigote y yo también, rebotaba como una goma al compás de aquellas piernas fornidas mientras las tetas golpeaban aquel pecho macizo. Me vine, pero creo que ya lo había hecho antes, era una máquina. Cuando la piedad llegó extrajo aquel magnífico falo empapado en mis jugos y me suplico que lo mamara nuevamente y lo hice. Soy tu mujer pero fui su puta por cinco horas y me encantó, me encantó quiero que lo sepas. –¿qué más paso? Pregunte totalmente sorprendido y excitado. –Hubo de todo, en varias posiciones, acabamos una y otra vez. Estoy destrozada, mañana te cuento con más detalles. Te amo.