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Mi madre es la puta de un macarra V
Fecha: 27/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Peter28, Fuente: TodoRelatos
... contestó. Lo besó de inmediato, un beso cargado de rabia y alivio. Durante segundos, olvidó todo lo demás. Media hora después, el neón de una discoteca en el sur de Madrid iluminaba sus rostros. Desde fuera se escuchaba el golpe del bajo, las carcajadas de la gente que entraba y salía. Isabel respiró hondo. La sensación era vertiginosa: volvía a tener veinte años, volvía a vivir. Dentro, el aire estaba cargado de humo, perfume barato y sudor. Fabián la tomó de la cintura y la arrastró hacia la pista. Las luces estroboscópicas pintaban su piel de colores intermitentes. Isabel se dejó llevar, cerró los ojos y permitió que la música la arrastrara. Mientras, en el tren, Cloe intentaba dormir con la cabeza apoyada en el hombro de Mauricio. Él, sin embargo, miraba el reflejo oscuro de la ventana. Cada pocos minutos revisaba la aplicación. Su madre seguía en casa. Todo en orden. Y, sin embargo, algo dentro de él no encajaba. —No puedes vivir con esa cara —susurró Cloe, abriendo los ojos. —Es solo una corazonada —respondió él. —¿Una corazonada o una obsesión? —preguntó ella, sin apartar la mirada de sus ojos cansados. Mauricio no contestó. Sabía que ella tenía razón, pero también que su intuición rara vez fallaba. De vuelta en Madrid, Isabel reía. Cada trago de ginebra en la barra, cada movimiento de Fabián en la pista, era un recordatorio de que aún estaba viva. Se dejó besar, se dejó guiar. Durante unas horas, dejó de ser madre, esposa, mujer vigilada. ...
... Era solo Isabel, la que bailaba, la que ardía, la que se sentía libre. La madrugada avanzaba mientras el tren cortaba la península. Mauricio apenas había parpadeado. La tensión en su rostro era evidente. Cloe lo observó con tristeza. —Mauri, necesito que estés aquí conmigo. En este tren, conmigo, no allá —dijo señalando su móvil. Él suspiró. —Lo intento, Cloe. Pero algo no me cuadra. Ella lo abrazó, apoyando su frente en la suya. —¿Y si tu madre simplemente está intentando vivir un poco? ¿Y si no todo es un engaño? Mauricio apretó los labios. Recordó la bofetada, los gritos, las lágrimas de Isabel suplicando en el suelo. Esa imagen lo perseguía. —No, no es tan simple. Ella es capaz de cualquier cosa. En Madrid, Isabel bailaba como nunca. La música la envolvía. Por momentos se olvidaba de quién era. En cada carcajada de Fabián, en cada roce, sentía que el mundo que había construido durante años se desmoronaba, y que no le importaba. Había escogido ese riesgo. En el tren, Cloe se durmió al fin, exhausta. Mauricio, sin embargo, permaneció despierto, mirando cómo los minutos se arrastraban hacia Madrid. Su corazón, igual que el tren, no se detenía. La discoteca estaba en su punto más alto. Isabel, con la frente perlada de sudor, bebía directamente del vaso que Fabián le ofrecía. El mundo giraba alrededor, luces, risas, cuerpos pegados. Se sentía inmortal. A kilómetros de allí, el tren entraba en Atocha. Mauricio bajó con Cloe, arrastrando la ...