1. El Calentamiento


    Fecha: 28/04/2026, Categorías: Hetero Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30

    Ahí estaba. En medio del bosque, con un grupo de adolescentes que apenas sabían rebotar un balón y un entrenador que parecía haber sido despedido de siete equipos anteriores. Tyson, lo llamaban. Malhablado, impulsivo, obsesionado con el baloncesto como si fuera lo único entre él y el fin del mundo.
    
    El plan era sencillo: un retiro de calentamiento antes del torneo interescolar. Solo tres días en una cabaña prestada, algunos ejercicios físicos, comidas mediocres y charlas motivacionales.
    
    Solo que no contaban con Selene —una mujer con pinta de ama de casa y aura de semidiosa— que aparecería en escena como si fuera parte del cuerpo técnico.
    
    La primera noche fue tranquila. Mucho arroz, mucho sudor, muchas quejas. Pero entonces, Frankie se despertó a las 3:33 a. m. con un solo pensamiento en la cabeza: “Ese cuaderno no debería estar ahí.”
    
    Estaba sobre la mesa, justo al lado de su camarote. No lo había distinguido cuando se fue a dormir. Un cuaderno negro, sin nombre, cubierto de una película fina de polvo que parecía haber estado allí desde siempre y a la vez, recién colocado.
    
    Al abrirlo, encontró una hoja escrita con letra apurada y tinta seca. Solo decía:
    
    “Frankie: sendero sur, junto al árbol quemado. 11:15 a. m. Solo.”
    
    No había firma. No había explicación. Solo esa indicación. Precisa. Fría. Directa.
    
    A las 11:10 a. m., Frankie salió en silencio de la cabaña, con los zapatos en la mano y el cuaderno bajo el brazo. El aire olía a tierra mojada y carbón ...
    ... viejo. Siguió el sendero sur, esquivando ramas como si lo conociera de antes.
    
    Lo vio desde lejos. Un tronco carbonizado en medio de la niebla, como un dedo negro apuntando al cielo. Y a su lado, una figura.
    
    —Llegaste —. No era agresiva. Era… cansada. Tranquila.
    
    Frankie se detuvo.
    
    —¿Quién eres?
    
    Una mujer. Cincuenta y tantos. Pelo recogido. Abrigo largo. Mirada directa.
    
    —No importa quién soy.
    
    Silencio.
    
    —¿Por qué me dejaste ese mensaje?
    
    Ella dudó. Luego dijo:
    
    —Porque hay cosas que necesitas saber. Cosas que debes saber, tu y tus amigos
    
    Frankie tragó saliva. El cuaderno parecía más pesado. Más real.
    
    —¿Qué cosas? —preguntó.
    
    Ella respiró hondo. Abrió su bolso. Sacó un sobre amarillento. Y se lo extendió.
    
    —Empieza con esto. Pero léelo cuando estés solo. Y no se lo muestres a Tyson. De hecho, no confíes en él.
    
    Frankie lo tomó sin abrirlo.
    
    —¿Puedo confiar en ti?
    
    Ella sonrió. Triste.
    
    —No. Pero eso no significa que vaya a hacerte daño.
    
    Frankie volvió a la cabaña antes de que el sol subiera a tope. Nadie se había dado cuenta de su ausencia. Entró en silencio, se deslizó bajo su cobija, y solo entonces sacó el sobre amarillento del bolsillo del abrigo.
    
    Lo abrió con manos temblorosas.
    
    Dentro encontró varias hojas arrugadas, notas escritas a mano con distinta caligrafía, y fotos. Muchas fotos. Todas de campamentos pasados. Distintas generaciones. Distintos equipos. Pero en casi todas, siempre aparecían Tyson y Selene. A veces ...
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