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Sali del infierno y conocí el cielo (2/2)
Fecha: 30/04/2026, Categorías: Incesto Autor: Blue Planet, Fuente: CuentoRelatos
Al ver la sonrisa de mi tía, recordé a mamá. Ahora entendía por qué siempre me pareció familiar era como ver a mi madre pero más joven y delgada, mientras conversábamos sobre mi colegio, cada pregunta personal le respondía con un no recuerdo o bien un después le hablaré de eso, no quería que supiera mi pasado ni como me trataba mi padre, los médicos y enfermeras dieron las condiciones para la hospitalización domiciliaria, podía estar de pie pero solo unas pocas horas al día, una vez por semana debía tener control y cualquier dolor de cabeza o mareo inmediatamente debía volver al hospital, hubo muchas otras cosas que mi tía anotó en una libreta y una vez terminado toda la charla fuimos hasta el estacionamiento. El camino fue ameno, había un silencio, pero era incómodo. El auto paró frente a una casa moderna, ella emocionada me dijo que este era mi nuevo hogar, luego con una mirada seria me dijo que antes de entrar debíamos conversar sobre un tema importante, el cual era el no guardarnos nada y contarnos todo. Siguiendo su regla, ella me contó sobre su vida. Nacida y criada en una familia con 5 hermanos, mi tía siendo la menor siempre fue la olvidada. Además, era la menos atractiva entre sus 3 hermanas, siempre la atención estaba en su tercera hermana, mi mamá, quien se robaba el cariño de los hombres e incluso de sus padres. Por eso cuando cumplió se vino a vivir acá sin saber que su hermana también estaba acá, y es más, ella se había casado a los 2 meses de relación ...
... y estaba embarazada. Mantuvo su distancia un tiempo, pero cuando me conoció rompió esa distancia y me visitaba mínimo una vez a la semana. Luego mi madre volvió a su pueblo, ella conoció a un hombre y se distanció de mí, pero luego termino su relación debido a una infidelidad por parte de él, por lo que quiso volver a tenerme en su vida, pero un día fue a verme y mi padre la intimidó para que no se acercara y ella se alejó. Pasaron los años y perdió mi rastro, hasta que un día llamo la policía que yo era uno de los números de emergencia que pudieron encontrar buscando en fichas antiguas, contaron que sus contactos dijeron que no eran responsables y que se desentienden de cualquier responsabilidad. Llegó al hospital, vio mi estado, fue a presentar la denuncia, y se puso a modificar su casa para recibirme. Luego fue mi turno, le conté todo. Lágrimas brotaban sin cesar por parte de ambos, ella me abrazó tiernamente, estuvimos así varios minutos. Luego con dificultad entramos, era una casa muy moderna en decoración, mi pieza daba al patio, tenía una cama grande, un mueble y un televisor, una verdadera bendición. —Entonces ¿Qué es lo quieres hacer? —Bañarme… No faltó otra palabra para que empezara a preparar el baño, a pesar de insistir que pusiera bolsas en mis yesos y yo me duchaba solo, no pude ganarle y me sentó en una silla de plástico debajo de la ducha y ella solo en un sostén deportivo más unas calzas me iba a ayudar. Antes debido al trauma y los dolores ...