1. Cuando pasaba por un momento de mala racha descubrí el tipo de relación que tenia mi hermana con su hijo


    Fecha: 02/05/2026, Categorías: Incesto Infidelidad Sexo en Grupo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30

    ... la cara, diciendo: «Límpiate.»
    
    Ella obedeció y, con el vestido, se limpió el semen que aún tenía de Daniel. Luego, Enrique se acercó a ella y comenzó a penetrarle la boca, haciéndole una garganta profunda.
    
    «Mamá, trágatelo todo,» ordenaba Enrique, con una voz autoritaria pero suave, mientras sostenía su cabeza con ambas manos, empujándola hacia él. Mi hermana, con los ojos llenos de lágrimas y la boca completamente llena, hacía lo posible por complacer a su hijo, luego enrique comenzó a follar rápidamente la boca de su mamá solo se escuchaba el sonido de su boca recibiendo el pene de su hijo glu glu glu en toda la habitación.
    
    Con un último empujón fuerte, Enrique alcanzó el orgasmo, liberando su carga en la garganta de su madre, quien trago cada gota con avidez, sin dejar escapar ni una sola.
    
    «Buena chica,» dijo Enrique, con una sonrisa satisfecha, mientras se retiraba lentamente de su boca.
    
    Mi hermana, con la respiración entrecortada y tosiendo, levantó la vista hacia su hijo, con una mezcla de sumisión. «Te amo, hijo,» susurró, con la voz ronca por el esfuerzo.
    
    «Y yo a ti, mamá. Eres la mejor,» respondió Enrique, acariciando su cabello, antes de darse la vuelta y dirigirse al baño, dejando a su mamá exhausta y satisfecha. A un lado de ella se sentó Daniel, el cual, al parecer, quería más. Abrazándola, comenzó a acariciarle los senos mientras ella se dejaba y se giraba para besarlo en la boca.
    
    Aproveché ese momento para pasar rápido a la cocina, tomar ...
    ... mi mochila y regresar al mismo sitio donde los observaba. Una parte de mí quería seguir viendo qué más pasaría, pero otra parte de mí sabía que me metería en un problema si no atendía la petición del idiota de mi jefe. Así que decidí retirarme y atender el incidente del trabajo.
    
    Atendí las exigencias de mi trabajo, aunque quería regresar a la sala para ver qué sucedía. Demoré más de lo que pensé resolviendo los problemas de mi trabajo. Cuando terminé, mi alarma, que había puesto, sonó. Ya era de día. Bajé con cuidado y solo vi a mi sobrino y a Daniel acostados cubiertos por una cobija, cada uno en un sillón. Su ropa estaba tirada en el suelo junto con el vestido de mi hermana, su brasier y tanga. Ella salía del baño en ese momento, recién bañada, con una toalla cubriendo su cuerpo. Me miró sorprendida, volteó a ver a los chicos y, con voz nerviosa, me dijo: «¿Qué haces? Te dije que no bajaras.»
    
    «¿De qué hablas? Ya amaneció,» le dije.
    
    Ella miró a la ventana y dijo: «¡Oh, cielos! Es cierto.»
    
    Traté de mostrarme muy normal. «Bueno, ya debo irme,» dije.
    
    Ella asintió. «Vale, te vas con cuidado.»
    
    Me acompañó a la puerta y vi cómo rápidamente se agachó y lanzó su ropa detrás del sillón, pero me hice el que no vio nada.
    
    Pasó el tiempo y yo seguí con mi vida y mi trabajo explotador hasta que un día me habló por teléfono. Mi hermana me contó que Enrique se iba a juntar con una chica y no quería ella que hiciera eso. Me pidió que hablara con él, ya que su papá estaba ...
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