1. Cuando pasaba por un momento de mala racha descubrí el tipo de relación que tenia mi hermana con su hijo


    Fecha: 02/05/2026, Categorías: Incesto Infidelidad Sexo en Grupo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30

    ... de acuerdo. Le dije que yo era el menos adecuado para eso, ya que no le caía bien a su hijo. Pero, a pesar de mis palabras, ella insistía, así que accedí y fui a hablar con él. Era la primera vez que veía nerviosa a mi hermana. Más que hablar con él, terminé hablando con ella. Aún sabiendo su secreto, traté de actuar normal, convenciéndola de que era un proceso normal de la vida.
    
    «Me voy a sentir muy sola sin él,» me decía.
    
    «¿De qué hablas?» le respondía. «Solo se va a juntar. Lo podrás seguir viendo.»
    
    En ese momento, me di cuenta de que no era miedo de madre lo que sentía, sino de mujer que perdía a su hombre. Pero no dije nada. Con el tiempo, mi sobrino se juntó y se fue a vivir a la casa de su chica. En ese tiempo, mi hermana comenzó a buscarme más. Notaba que buscaba la compañía de alguien con quien poder hablar o distraerse, y lo entendía. Su esposo trabajaba de noche y de día llegaba a dormir, así que entendía en parte, sin tomar en cuenta la relación que tuvo con su hijo, cómo se estaba sintiendo.
    
    Comenzamos a vernos más seguido. Me iba a ver cuando era mi hora de comida y comíamos juntos. Luego, me invitaba a su casa a cenar. En una de esas cenas, estaba por irme cuando ella me dijo que me quedara a dormir. Era viernes. «Quédate. De todas formas, mañana no trabajas,» me dijo.
    
    Asentí. «Sí, tienes razón,» dije.
    
    Luego, accedí a su petición. «Te puedes quedar a dormir en la habitación de Enrique,» me dijo. Así que me fui a dormir. Estábamos solos en ...
    ... su casa; Arturo, su esposo, ya se había ido a trabajar. Estaba con mi móvil, viendo videos en lo que me daba sueño, cuando tocó a la puerta. Entró con una bata de dormir.
    
    «Solo venía a ver si no necesitabas algo,» me dijo.
    
    «No, gracias, hermana. Todo perfecto. Estaba viendo videos en lo que me daba sueño,» respondí.
    
    Ella se sentó a mi lado en la cama. «No puedo dormir. ¿No te molesta si me quedo un rato contigo?» me preguntó.
    
    «Claro,» respondí. Me hice a un lado para que se acomodara mejor. Me miró y me dijo: «¿Por qué no te vienes a vivir con nosotros?»
    
    Sorprendido, la volví a mirar. «No, no quiero ser una molestia,» respondí.
    
    Ella negó con la cabeza. «No eres una molestia. Cuando me di cuenta, ella se recostó a mi lado y me abrazó, poniendo su cabeza y su mano en mi pecho y comenzó a acariciarme. «¿Qué haces?» le pregunté.
    
    Ella no dijo nada, solo se quedó callada. Hubo un momento de silencio, algo incómodo.
    
    Por alguna razón, en mi mente comenzaron a llegar los recuerdos de cuando la vi teniendo sexo con Enrique. La combinación de sus caricias y los recuerdos comenzaron a excitarme. Recordé cómo se movía sobre él, subiendo y bajando, sus gemidos resonaban en mis oídos. me hizo sentir un calor creciente en mi entrepierna.
    
    Ella levantó la vista «Solo quiero sentirme cerca de alguien,» susurró, su mano moviéndose lentamente sobre mi pecho, bajando hacia mi abdomen.
    
    «Paulina, no creo que esto sea una buena idea,» dije, pero mis palabras carecían de ...