1. Cuando pasaba por un momento de mala racha descubrí el tipo de relación que tenia mi hermana con su hijo


    Fecha: 02/05/2026, Categorías: Incesto Infidelidad Sexo en Grupo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30

    ... convulsionó, y de su vagina comenzó a brotar un chorro de líquido, empapando las sábanas y el abdomen de Enrique. “hijo. Me corro. Me corro,» gritaba, con la voz entrecortada por el placer.
    
    Ella se dejó caer sobre el pecho de su hijo, jadeando y tratando de recuperar el aliento aun con temblores en sus piernas. no pasó mucho cuando Enrique se levantó tomó una toalla que estaba en una silla y comenzó a limpiarse el abdomen mientras su mamá seguía recostada en la cama.
    
    Me alejé sigilosamente, con el corazón latiendo fuerte en mi pecho. Regresé a mi habitación, tratando de procesar lo que acababa de ver. La imagen de mi hermana y mi sobrino en esas posiciones se grabó en mi mente.
    
    Al día siguiente, me desperté dándome cuenta de que me había quedado dormido. Recordé de lo que había sido testigo por la noche y me levanté para ir al baño a lavarme la cara. La puerta de la habitación de mi hermana seguía entreabierta, así que, movido por la curiosidad, me asomé. Vi que ella y su hijo seguían dormidos, acurrucados juntos. La escena era íntima y pacífica, a pesar de la intensidad de lo que había presenciado.
    
    Más tarde, mientras me encontraba en la sala con mi móvil, vi a mi hermana bajar toda desaliñada con una bata de dormir. «Hola, hermanito. ¿Qué tal tu noche de parranda?» me preguntó, con una sonrisa cómplice.
    
    «Bien, tomé algo,» le dije, tratando de disimular mis expresiones.
    
    «¿A qué hora llegaste?» me preguntó.
    
    «No tenía mucho, acabo de regresar,» ...
    ... respondí.
    
    Me sonrió y dijo: «Vaya, sí que aún aguantas las desveladas.»
    
    «Mira quién lo dice,» pensé, sin decirlo en voz alta.
    
    «Bueno, hermanito, me daré un baño. Hay en el refri recalentado de la cena, te guardé por si te daba hambre,» añadió.
    
    «Gracias,» respondí, y la vi entrar al baño.
    
    Me quedé allí, pensando en lo que había visto y en cómo había cambiado mi percepción de mi hermana y la normalidad con la que ella actuaba, a pesar de lo que había presenciado, me dejaba con más preguntas que respuestas, pero almenos ya entendia por que me veia como molestia enrique y el porque no querían que saliera de noche de la habitación.
    
    El resto del fin de semana pasó de forma normal. Llegó el lunes, y yo estaba ya listo para empezar mi nuevo empleo. Era muy temprano por la mañana, y me dirigía a la puerta para marcharme cuando, en el pasillo, vi salir a Enrique de la habitación de su madre, solo en ropa interior. Me miró y me dijo: «Buenos días,» y pasó a mi lado.
    
    La naturalidad con la que Enrique actuaba me dejó con una sensación de irrealidad, con un suspiro, salí de la casa, sabiendo que mi mente estaría ocupada con esos pensamientos durante todo el día.
    
    Los primeros días en mi nuevo empleo fueron agotadores. Llegaba a casa por la noche, y entre el tráfico de la ciudad y la tardanza del transporte, me hacía dos horas de regreso. Lo único que quería hacer al llegar era tumbarme en la cama. Poco a poco, me di cuenta de que mi nuevo trabajo era muy explotador. Habían ...
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