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Mamada entre machos
Fecha: 02/05/2026, Categorías: Gays Autor: Pancho Alabarde, Fuente: CuentoRelatos
... entre mis manos y enseguida empecé a sentir las primeras embestidas. Al tío se la estaban metiendo con decisión y con precisión. El de atrás apretaba, el enculado aguantaba y recibía y yo no me perdía ni una sola de las embestidas sobre mi cuerpo. Sentía como se la metían y sentía sobre todo como la recibía. Pronto las embestidas se fueron haciendo rítmicas y potentes y pronto empecé a percibir como el enculado disfrutaba como un poseso, porque a la vez yo le estrujaba su polla entre mis manos y los jadeos se fueron prodigando por todos los participantes, el que daba gemía, el que recibía soplaba y yo, que los sujetaba a los dos, les animaba a que prosiguieran sin desfallecer. No tardé en percibir que el enculado se me estaba corriendo entre las manos, palpé como pude sus agitadas nalgas y la carne de gallina delataba lo inminente de la corrida, de modo que sin poder hacer más en su favor, las manos se me llenaros de leche y el enculador suavemente retiro su polla de aquel culo, pero no crean que la cosa terminó ahí, de hecho yo les diría que justamente ahí empezó mi sesión. El enculado desapareció de escena casi sin darnos cuenta, pero enseguida pude apreciar que algo nuevo estaba a punto de empezar, porque alguien se apresuró en sacarme mi polla del pantalón y noté que a nuestro alrededor había un auténtico gentío, porque mi polla empezaba a transitar de boca en boca. No podría precisar a ciencia cierta cuantos tíos me chuparon mi polla, pero no me equivocaría ...
... demasiado si les digo que no menos de una docena de lenguas saborearon mi empalmadísima polla. Aquello era como un torbellino. Mi polla estaba de boca en boca, pero no crean que la cosa estaba descontrolada, porque desde el principio noté claramente que el enculador, sí, el que se la había metido al caballero maduro, controlaba en todo momento mi polla y era él quien dejaba a los participantes en el festín que probaran mi polla, pero de soltarla, de dejársela al gentío, nada de nada, él se la metía a los participantes en la boca y enseguida se la sacaba, hasta que pronto se la enfundó en su boca y mi polla desapareció en una profunda y cálida oquedad. Yo no sé hasta donde se la metió, pero les aseguro que mis 23 centímetros de largo de polla y mis 10 centímetros de grosor estaban al completo dentro de su boca. Yo recordaba las embestidas que hacía un momento había endilgado al enculado y les aseguro que me desquité a gusto. Se la metí hasta la garganta, con rabia, con furor, sin contemplaciones y sin contemplaciones me corrí en su boca. Aquello no era una corrida, aquello era un vendaval, la leche se le salía por los labios, pero no se la saqué tan pronto, esperé pacientemente a que mi polla diese el último latido y que expulsara la última gota de semen sobre su boca, después le descabalgué y me la enfundé a la vez que hice intención de abandonar el lugar. El hombre aún tuvo aliento para acercárseme al oído y musitarme un número de teléfono… Les aseguro que, si quieren ...