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Tenía una verga muy gorda... y me detonó el culo
Fecha: 03/05/2026, Categorías: Anal Autor: Mariposa, Fuente: TodoRelatos
Antes, cuando todos viajábamos mucho mas en micros de larga distancia, pasaban estas cosas. Despues, aparecieron los aviones, pero sinceramente, tienen un baño muy pero muy chiquito, y es complicado hacer algo ahi adentro. Esto le pasó a una amiga en un micro, volviendo a su casa, de unas vacaciones en la ciudad de Buenos Aires. “Hacía mucho calor, yo llevaba puesta una pollera muy corta y una remera blanca con un escote grande, tal como a mi esposo le gusta que use, ya que él dice que se logran ver solo el 50% de mis enormes tetas, y el otro 50% se lo pueden imaginar a gusto… Por fin llegó el micro que me llevaría de vuelta hasta casa, si bien estas vacaciones las había disfrutado bastante mas de lo que pensaba, son muchos días de calor y humedad en Buenos Aires, y yo no estoy acostumbrada a eso. Fila interminable de personas subiéndose al micro, por supuesto yo dejo que suban todos, y espero a que todos estén arriba para poder subir después, tranquila… Me di cuenta de que éramos 3 los que pensábamos igual, dos hombres y yo. Noté la mirada de ambos posándose sobre mi culo, ya que al subir antes de ellos, les regalé una vista única… Subí al piso de arriba de micro y me dirigí a mi asiento, que había sacado al fondo de todo el micro. Rogaba para que no haya nadie sentado al lado mío, ya que el último viaje que hice me tocó padecer los ronquidos de un viejito que viaja a mi lado. Al llegar a la parte de atrás de micro, pude observar que los últimos 4 asientos ...
... estaban vacíos, enseguida pensé que eso era una trampa del destino, ya que no podía tener tanta suerte yo. Me senté y me acomodé como para pasar un viaje descansado… pero el destino se reía de mi, ya que uno de los dos hombres que estaba abajo, venía caminando atrás mío, y se sentó en los asientos que están al lado del mío, pero del otro lado del pasillo. Y como si esto fuera poco, el otro que subió después de mí, también venía caminando, y para mi suerte, se sentó justo delante de mi asiento. No podía ser tan perfecto (pensé mientras sonreía) el destino siempre me está jugando este tipo de bromas… Después de un par de horas de haber comenzado el viaje, pude ver por quinta vez que el hombre que estaba al lado mío (del otro lado del pasillo) no dejaba de mirarme, cada tanto giraba su cabeza hacia mí, y sin tratar de pasar desapercibido, me clavaba la mirada durante unos segundos… Las primeras dos veces lo miré (error de novata, me repetía a mi misma), después de eso, cada vez que notaba que me miraba, yo seguía mi vida sin darme cuenta de que me miraba (al menos, sin hacerle saber a él que yo me daba cuenta), pensaba que quizás si me miraba varias veces y notaba que yo ya no lo miraba más, se cansaría y dejaría de hacerlo… Había algo en ese hombre que me pedía a gritos que lo mirase, así que muy disimuladamente, giré mi cabeza y lo observé unos segundos, ya que había algo en él que me llamaba la atención y no lograba darme cuenta de lo que era. Eso es… al final ...