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Culeandose a su recatada madre por desquite
Fecha: 04/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Roger David, Fuente: TodoRelatos
... muy atento que había sido con ella desde el primer día que este tomó las riendas del negocio. Incluso, en un momento pensó que hasta la despediría de la compañía al no darse por aludida ante las indecentes propuestas que le había hecho, sobre todo al principio de su estadía en la empresa. Luego vio que con el paso del tiempo las propuestas habían cesado y que don Carlos seguía tan preocupado por ella y su familia como al principio. Así pasaron años, y Mónica, sabiéndose una mujer atractiva, estimó que ya era tiempo de pensar un poco en ella y buscarse un compañero leal y desinteresado de los placeres que ella podría ofrecer con su cuerpo. Esto la llevó a pensar que el pobre hombre se la había ganado. Además, que desde su aparición en la empresa don Emiliano había dejado de acosarla, y ese viejo sí que era asqueroso. Por esos tiempos había sido tan desagradable la situación que ella, viendo que la empresa en cualquier momento quebraba, había estado a punto de renunciar con tal de no tenerle que ver nunca más su cara de roedor a su antiguo jefe. Mónica solo había amado a su fallecido marido y eso no iba a cambiar nunca. Con Carlos se sentía querida y protegida de alguna forma, independiente de esa extraña conducta que este tenía. Lo que primaba para la bella madre de familia en aquellos momentos era que don Carlos, a pesar de que en primera instancia había puesto ante sus ojos todo el dinero que manejaba, era la persona que más decentemente se había portado desde ...
... que había enviudado. Ni sus familiares se habían preocupado de ella y de sus hijos, aparte de cada cierto tiempo telefonearle para preguntar cómo estaban los niños. Mientras esto acontecía en el trabajo y en la mente de la suculenta Mónica, en su hogar y en la conciencia de su hijo menor la historia era totalmente distinta. El joven por cada día que pasaba más desquiciado y caliente se ponía. Este era presa de unos celos enfermizos. Tenía sed y ganas de venganza. Lo inevitable se aproximaba a pasos agigantados y el no encontraba la fórmula para impedirlo. Las ganas de cogerse a su madre para desquitarse ya lo superaban. Fantaseaba con violarla mientras le gritaba todas las cosas que tenía preparadas para decirle. Luego desechaba la idea por lo descabellada que era. O se imaginaba seduciéndola, con ella abriéndole sus relucientes muslos de hembra hecha y derecha, diciéndole lo equivocada que había estado en pensar unir su vida con otro hombre que no fuera él. O eso otro que lo prendían hasta la locura: imaginar a su madre siendo violada por el señor Juárez. O con ella acostada y cogiendo con el vejete, como si fueran un feliz matrimonio. Y así muchas cosas más. Pero sabía que todas sus ideas eran casi imposibles de llegar a concretarlas. Así que muy a su pesar solo se daba a masturbarse pensando en ellas, con lo que llegaba a paliar en cierto modo las tremendas ganas que tenía de poseer carnalmente a la mujer que le había dado el ser. Fue una mañana en que Laureano ...