-
Culeandose a su recatada madre por desquite
Fecha: 04/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Roger David, Fuente: TodoRelatos
... terminaba de estar posteando por Face con sus amigos, que, antes de apagar el PC y motivado por sus extravagantes ideas, puso en el buscador web lo siguiente: “¿Cómo puedo poseer a un amor prohibido?” Después de estar navegando por más de una hora entre todas esas tonterías afrodisiacas, consejos antropológicos y secretos naturales, encontró algo que le llamó la atención y que hizo que sus hormonas se le revolucionaran al grado de endurecerle la verga hasta el dolor. Y mientras más leía anuncios similares al que había encontrado en primera instancia, las ganas de correrse ahí mismo frente al computador eran más incontrolables. Con sus manos totalmente temblorosas se dio a enviar un correo con su solicitud a la dirección electrónica que aparecía en el anuncio. Luego de un par de horas, en que el caliente chamaco estuvo paseándose como león enjaulado, vio que su e-mail lo habían contestado. Una vez leídos los precios, el modo de uso y las recomendaciones sobre la discreción en el asunto, se dio a anotar la dirección en donde le harían la venta del producto. Él sabía que podría llegar fácilmente. Después de ducharse y vestirse lo más rápido que pudo, tomó todo el dinero que había estado ahorrando por casi todo un año y fue en busca del milagroso fármaco que le estaban ofreciendo a un precio muy razonable en comparación a lo que podía lograr con él. ―¡Escúchame bien pendejo! Esto solo lo estoy haciendo porque estoy endeudado, pero de que funciona con las mujeres, ...
... ¡funcionaaaa! ―le decía el viejo veterinario a Laureano, mientras le pasaba las seis tabletas que le estaba vendiendo. ―¿Y cuánto dura el efecto? ―El corazón del caliente y desquiciado joven latía a mil por hora. ―Ya te lo dije, este medicamento se les da a las vacas y a las yeguas para forzarlas a que entren en celo, o sea, para que se calienten y se apareen con ganas con cualquier macho de su misma especie que se le ponga por delante, jejejeje. Me imagino que tú la aplicaras con una de tus yeguas, ¿verdad? ―Eeeh, sí, la verdad es que creo que por ahora la ocupare con una… con una… ―¿Con una qué?, pendejo, ―C… con… con… con una de mis yeguas, jijiji ―reía estúpidamente un muy nervioso Laureano, ahora recordando también el pedazo de hembra que tenía por hermana―. Veré los resultados que me dé con la primera y luego pensaré si usarla o no con la otra que tengo, Jejeje. ―¡Uffff! Ya me lo imagino. Escúchame bien, como ya te dije antes, este fármaco está hecho para animales hembras de gran tamaño, así que como me imagino que tú la aplicarás con hembras normales solo bastará con dos raspaditas y las tendrás saltando encima de tu verga por toda una noche. Ni se te ocurra darle una dosis más alta de la que te dije, mira que la puedes matar de calentura. Dos raspadas y con eso es suficiente. ¡¿Te queda claro?! ―¡Si, señor!, ¡totalmente claro! ―Con esas seis pastillas que te estoy venciendo te las podrás estar culeando por años. Y hasta podrás preñarlas todas ...