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Culeandose a su recatada madre por desquite
Fecha: 04/05/2026, Categorías: Incesto Autor: Roger David, Fuente: TodoRelatos
... las veces que tú quieras, jejejeje ―le decía el anciano mientras contaba el dinero que le había dado el muchacho. Luego de despedirse a la par de las últimas recomendaciones sobre el uso y la discreción en el tema por parte del veterinario, el eufórico muchacho simplemente se marchó. Laureano regresó a su casa en total estado de excitación. Ahora venía la parte de planear cuándo y cómo usar con su madre el poderoso fármaco que se les daba a las vacas y las yeguas para hacer que se calentaran. Cuando ya estaban a solo dos semanas del gran viaje de Mónica con su exclusivo novio, la mujer puso al tanto a sus dos hijos que para ese mismo fin de semana ella se pondría los anillos de compromiso con Carlos, por lo tanto harían una recepción con los pocos amigos que tenían y con algunos familiares de ambos lados. El descriteriado hijo de la mujer, que hasta ese día no se había atrevido a buscar la ocasión de administrarle los dos raspados del fármaco que le habían vendido, pensó que con esta noticia ya iba quedando menos tiempo para que ella terminará por acostarse con su jefe. Por lo tanto, debía tomar una decisión sobre el asunto lo antes posible. La semana pasó y el ojeroso muchacho estaba desesperado. El día de la recepción llegó y Laureano se mostró tosco con amigos y familiares. Solo se daba a admirar a la suculenta mujer de pelos castaños que estaba ataviada en un exquisito vestido negro muy ceñido a su cuerpo. Por primera vez en su vida se daba a tasarla ...
... como un hombre mira a la mujer que desea para tenerla en su cama. Si bien ya se había masturbado imaginando su cuerpo desnudo en reiteradas ocasiones, ahora la situación era totalmente distinta. Ahora ya no solo eran fantasías, ahora de verdad deseaba convertirla en su mujer. Besarla, lamerla, mantener sexo con ella todas las noches, y hasta embarazarla. Con todos esos enajenados sentimientos en su mente, Laureano la tenía ante sus ojos. Sentía que esa mujer era a la que más había amado en su vida y ahora un perfecto desconocido pretendía robársela para siempre. A la vez que pensaba en las pastillas que tenía guardadas en su armario. De lejos la veía reír tomada de la mano de su engreído novio. La observaba a veces sentada, conversando con compañeras del trabajo, subiendo un muslo sobre el otro, o luego intercambiándolos. En eso vio también que, desde un rincón de la sala, don Emiliano Juárez estaba en la misma situación que él. Según observaba Laureano, el viejo Emiliano se la estaba devorando con sus ojillos de roedor. Este también se daba a tasarla y a comérsela entera, mientras que por cada sorbo que le daba a una copa se relamía los labios como si estuviera saboreando quizás que parte del curvilíneo cuerpo de su madre. El chico de pronto sintió la imperiosa necesidad de ir y tomar a su madre de sus hombros desnudos para gritarle nuevamente que él no quería que ella se metiera con ese hombre tan pesado, pero sabía que aparte de hacer el ridículo no lograría nada ...