1. Capítulo 7 — El peso de una medalla


    Fecha: 05/05/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Pagina y Silencio, Fuente: TodoRelatos

    ... responder, se abrió la puerta del vestidor con un golpe seco, y todos se giraron al ver entrar a un hombre imponente, de uniforme impecable, acompañado por dos oficiales más.
    
    —¿Aquí es la fiesta? —preguntó con voz firme pero cálida.
    
    —¡General Rivera! —exclamaron varias atletas, poniéndose de pie.
    
    Emily se cuadró automáticamente, su cuerpo entrenado reaccionando al instante.
    
    El general se acercó a ella con pasos firmes y, sin previo aviso, le colocó una mano en el hombro.
    
    —Mayor Emily Hernández. Excelente desempeño. Como siempre.
    
    —Gracias, señor.
    
    —Vi cada toque. Incluso los que nadie más entendió —añadió con una media sonrisa—. Usaste la técnica con un desplazamiento lateral asombroso. La que te enseñó Marcela, ¿cierto?
    
    Emily asintió en silencio, bajando la mirada por un segundo.
    
    —Ella estaría orgullosa. Y tus padres también. —Hubo una pausa significativa—. Usted no se queda atrás, teniente Barrios.
    
    —Ha sido un honor —exclamó Amanda.
    
    —Y usted no se queda atrás teniente Mendoza, esa hazaña que logro con la espada que le permitió colgarse el oro fue indiscutiblemente perfecto.
    
    —Solo puse en practica lo aprendido de usted General —expreso Lucia con un tono cargado de orgullo, si bien es cierto había ganado oro toda la atención era con Emily ya que el comité olímpico estuvo presente para realizar la evaluación.
    
    —Y en honor a esta jornada y al desempeño de todos ustedes, el Alto Mando ha decidido otorgar tres días de licencia a los atletas ...
    ... que compitieron hoy. Tienen libre desde este momento hasta el lunes a primera hora.
    
    Un murmullo de emoción se esparció como pólvora entre las atletas. Lucía sonrió con malicia.
    
    Emily levantó la vista, tratando de mantener la compostura.
    
    —Señor, agradezco mucho la licencia, pero tengo una diligencia pendiente. Si me permite, prefiero...
    
    —No —la voz del general no fue dura, pero sí definitiva—. La vida no es solo deberes, Hernández. Tú más que nadie mereces descansar. Tienes permiso. Y no acepto réplicas, y si me entero que estas en el cuartel tendré que suspenderte por desacato a mi autoridad, y no bromeo.
    
    Emily apretó los labios, sabiendo que no tenía margen para discutir.
    
    El general la miró por unos segundos más. Había algo paternal en su mirada. Tal vez porque había servido junto a sus padres. O porque, como su padrino, siempre la había visto como una extensión de ese legado que él ya no tenía, pues su familia también había sido víctima del cruel conflicto que se vive en el país.
    
    —Disfruta el fin de semana, Emily. Haz algo que no tenga que ver con la muerte. Y si puedes, hazlo con alguien que te devuelva la vida —dijo finalmente, antes de girarse hacia el resto del equipo—. ¡Felicitaciones a todas! Y recuerden: ¡no hay gloria sin sacrificio, pero tampoco hay victoria sin alegría!
    
    La puerta se cerró detrás de él.
    
    Emily se quedó inmóvil por unos segundos, hasta que sintió a Lucía a su lado.
    
    —¿Todavía tienes excusas?
    
    Emily no respondió. Pero algo ...
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