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Me han hecho esclava sexual durante mis vacaciones
Fecha: 07/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Libelula, Fuente: TodoRelatos
... su boca y vino hasta donde yo estaba esperando. - Ahora Isabel, relájate. Todo lo haré yo. Déjame que te seque. Yoel me quitó la toalla, la cogió entre sus manos y empezó a moverla por todas las partes del cuerpo secándome con orden y mimo desde el cuello hasta los pies. Lo hacía con una seguridad tan grande y una delicadeza tan especial que no me importó quedarme desnuda frente a él desde el primer momento. Noté como se me erizaba la piel. Yo cerré los ojos mientras él me iba secando cada parte de mi cuerpo y me concentraba en sentir sus manos frotando con la toalla los hombros, los costados, la espalda, la tripa. Luego subió a los pechos y los secó delicadamente en silencio y posteriormente los muslos y el trasero. Me pidió que me sentase al borde de la cama, él se arrodilló y me secó las pantorrillas y los pies concienzudamente. Cuando terminó me dijo: “Ahora Isa, túmbate boca abajo”. Me moví hasta el centro de la cama y me tumbé boca abajo con los brazos completamente estirados junto a mi cuerpo y los ojos cerrados. Se me debía ver el coño, al tener las piernas ligeramente separadas, pero no me importaba en absoluto. Aquel chavalito, con su voz dulce, su sonrisa y su seguridad había conseguido que me sintiera tranquila y realmente relajada. Me sentía en la gloria, tumbada sobre la sabana impoluta, sin frio ni calor, expectante por ver que iba a hacer ese dulce muchacho con mi cuerpo. Escuche el roce de las prendas en su piel mientras se desnudaba, y de ...
... inmediato un punto de excitación extra creció en mí. Continué con los ojos cerrados, abandonada completamente. El chico subió a la cama y se puso de rodillas sentado sobre uno de mis muslos, se inclinó acercando su boca a mi oído y mientras me cogía por debajo del cuello con una mano en un susurro me dijo: “Isabel, te voy a tratar como una reina”. Un escalofrío recorrió mi espina dorsal. “¿Tienes alguna zona prohibida?”. Sin hablar, moví la cabeza un poco de lado a lado indicándole que no. -Mejor. Así me gusta. Vas a disfrutar el doble. Aquello fue la señal para empezar el que ha sido el masaje más alucinante de toda mi vida. Me parecía increíble que aquel casi adolescente tuviera tanta experiencia y tanta maña. Sus manos sabían cómo tocar cada punto de mi cuerpo, a veces con dureza y eficacia y a veces con una caricia incomparablemente tierna y deliciosa. Usaba todo su cuerpo, se subía sobre mi espalda y se tumbaba sobre mí, y yo notaba su polla empalmada resbalando por el canalillo de mi trasero, mientras me agarraba las tetas por debajo y me las exprimía y retorcía los pezones con ambas manos, con la presión justa para que sin resultar doloroso, no dejase de ser un gesto rudo y de poder. Tras un masajeo general por toda la espalda se sentó sobre mi cintura, mirando hacia mis pies. Se echó un buen chorro de aceite de masaje sobre la polla, y empujándosela hacia abajo con una mano la uso para embadurnarme el culo y los muslos, como si fuera una brocha. Aunque no la había ...