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Me han hecho esclava sexual durante mis vacaciones
Fecha: 07/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Libelula, Fuente: TodoRelatos
... me pajeas. Cuanto más te guste lo que te hago más intensa me haces la paja. ¿Lo entiendes? Es un juego, así si yo lo hago bien tú me recompensas. Tú estás muy rica, ¿sabes?, con otras no me pasa, pero tú me pones caliente, mami. Yo, aparte de sentirme divinamente y muy halagada al oír sus palabras (aunque sospechaba que podría ser una maniobra que decía a todas sus clientas), asentí con la cabeza a la vez que con la mano derecha, en mi postura tumbada boca abajo, agarre su polla. ¡Que magnífica era al tacto, que pollón tenía el chaval!. Larga, caliente y bastante gruesa. No la veía pero pasaba los dedos alrededor del glande, por debajo, completamente descapullado, como a mí me gusta, y era muy grueso y tenso. Yo seguía tumbada boca abajo con los brazos extendidos a lo largo del cuerpo con las piernas bastante separadas y mientras le cogía la polla y se la sobaba él empezó a meterme mano por mi entrepierna y por los dos agujeros. Acercó todavía más su cabeza a la mía, abrí los ojos y encontré los suyos mirándome fijamente, muy muy cerca. Entonces Yoel sacó su lengua que había estado lamiendo mi culo unos segundos antes y la metió en mi boca. Yo recibí su lengua con delirio y lascivia y empezamos un morreo caliente que se unió a las caricias atrevidas que ya estaba realizando a mi vulva. ¡Joder, cómo me ponían aquellos labios carnosos y aquella lengua dentro de mi boca mientras le sobaba el nabo y él me metía mano en el coño y en toda la zona!. ¡Dios bendito, qué ...
... ganas tenía de correrme ya.! El cabroncito tenía toda su mano izquierda en la raja de mi culo y la movía arriba y abajo. La iba bajando, sobándome bien la vagina que la tenía chorreando de jugo y llegaba hasta mi clítoris y allí, tras unos segundos de frotamiento lo cogía entre el pulgar y el índice y lo apretaba unos segundos. Lo hacía de tal manera que no me tocaba directamente el capullito del clítoris, que estaba ya erecto y tenso, sino que se preocupaba de que estuvieran cerrado por los labios mayores al pellizcarlo. Realmente aquello me estaba volviendo loca, y ansiaba que me metiese algo dentro de la vagina para poder correrme. Sabía perfectamente que en cuanto me metiese un par de dedos el orgasmo sería inevitable. Y yo me moría por tenerlo, así que le agitaba frenéticamente la polla de arriba abajo haciéndole un buen pajote como pocas veces he hecho en mi vida. A pesar de la postura un tanto inhabitual en la que yo le tenía cogido el miembro me las apañaba para sobársela de un modo en el que él leyese sin ningún género de dudas que lo estaba haciendo muy bien y que le pedía correrme de una jodida vez. Nuestras bocas no paraban de comer los labios al otro y las lenguas se entrelazaban como dos serpientes copulando. Yoel entonces hundió el índice y el corazón de su mano dentro de la vagina todo lo que pudo. Mientras los iba metiendo los iba girando y rascando las paredes de mi vagina con una habilidad sin igual. Desconozco de donde le venía ese conocimiento o si era ...