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Me han hecho esclava sexual durante mis vacaciones
Fecha: 07/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Libelula, Fuente: TodoRelatos
... reflejaba la luz de la única lámpara encendida en la habitación, mientras los oscuros cuerpos de los dos hombres apenas se distinguían. Yo me vi de perfil, de rodillas, con las manos cogidas por detrás de la espalda por Yoel, mientras con su otra mano, empezaba a rascar en la entrada de mi chumino dándome cada vez más placer y yo inclinada hacia adelante con media polla clavada en la boca, chorreando babas y líquido seminal que caía sobre las tetas amoratadas por los golpes y aquel hombretón con los pantalones ridículamente sobre los tobillos cogiéndome de la cabeza, follándome la boca y berreando como un toro del gusto que le estaba dando. Desde ese momento, no apartaba la vista del espejo. Que sucia me sentía viendo tragarme la enorme polla de aquel gordo, pero estaba hipnotizada por la imagen de mi misma en el espejo sorprendiéndome y excitándome de verme hacerlo tan bien. ¿Era yo esa experta feladora cuya imagen el espejo me devolvía? ¿Por qué parecía disfrutar tanto esa mujer tan afanada en dar una excelente mamada? ¿Por qué sacaba tanto la lengua y lamía los bordes del glande de modo tan morboso, procurando dar el máximo placer conscientemente a aquél cabrón que no se lo merecía? Lo hacía porque me daba cuenta de que cuanto mejor lo hacía y más gusto le daba al padre, el hijo me tocaba el coño y me masturbaba cada vez mejor, dándome esa recompensa a mis desvelos. Y yo ya estaba sintiendo inminente la siguiente corrida. Si seguía así, y el padre continuaba ...
... demostrando el placer que sentía, Yoel seguiría masturbándome in crescendo y el ansiado orgasmo me llegaría en unos segundos más solamente. -Mírala que perra, hijo, mírala. ¡Qué bien la mama, uf, la mejor del año esta gallega, joder!. ¡Córrela anda, córrela, que se lo merece. Cómo la mama de rico, cómo se la traga, enterita! El orgasmo estaba a punto de explotarme, y al oír las palabras de Ernesto miré al espejo y me preparé para meterme todavía más profundo la polla en mi rítmico vaivén de cabeza para que Yoel viera lo obediente que me estaba comportando. Yoel, sin dejar de pajearme se apretó contra mi culo, frotando la polla erecta con ansia en la raja del culo, la mano derecha la pasaba por delante y cambió de caricia. Empezó la mejor masturbación de toda mi vida, no sé cómo lo hacía pero me tocaba mejor que yo misma. Y con la izquierda, la subió y me agarró la garganta bien fuerte a la vez que el padre empujaba completamente la polla dentro de la tráquea y el hijo notaba en su mano el enorme cipote de su padre incrustado en mi garganta. Los tres nos encontramos las miradas en el espejo y aún con la angustia de la asfixia que empezaba a sentir con aquel pollón, Yoel hizo los últimos toques maestros en mi clítoris y empecé a correrme, y a correrme, y a correrme mientras mis gemidos quedaban ahogados por el pene insertado. En aquel momento, era más importante para mi cuerpo sentir aquel orgasmo infinito que preocuparme de liberar mi garganta y que de nuevo el aire ...