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Me han hecho esclava sexual durante mis vacaciones
Fecha: 07/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Libelula, Fuente: TodoRelatos
... lo que me resta de vida. Yo todavía no había abierto la boca desde que entraron los 3 hombres, pero no tuve más remedio que empezar a gemir y a mascullar frases inconexas ante las habilidades de aquel gordo negro y sus increíbles trucos linguales. Situaba la boca sobre la vagina y con la lengua tan larga la extendía hasta llegar a mi ano rozándome todo el perineo con el movimiento, y era capaz de buscar el agujerito e intentar entrar con una de las puntas de su lengua por él, luego metía la lengua en la boca y la disparaba rápidamente contra la vagina, consiguiendo meter la mitad de la misma dentro y una vez allí la retorcía y giraba por las paredes internas, detectaba el punto G en la parte superior de mi orificio vaginal palpando con la lengua y lo frotaba con fuerza usando la punta de su enorme lengua bífida. Cuando por fin se centró en dar atención al clítoris, la sensación fue casi insoportable. ¡Cómo podía aquel cabrón hacer que aquella lengua pudiese abrazar al clítoris por ambos lados, con fuerza, casi como si fueran dos dedos húmedos masturbando mi botón del placer!. A los pocos segundos, le daba lengüetadas rápidas a toda la zona, subiendo desde el ano, dando golpecitos rapidísimos al perineo, metiendo la nariz en la vagina y terminando lamiendo el clítoris con una técnica inusitada. Yo berreaba de placer y movía la cabeza como loca de un lado a otro. Me iba a correr de nuevo en segundos si aquel cafre me seguía trabajando la vulva de aquel modo. Yoel era el ...
... único que no estaba sobándome alguna parte de mi cuerpo. Le había perdido la pista en la semioscuridad del cuarto, pero de pronto, vino hacia el grupo y se quedó a dos metros de mi justo detrás de Cobra. Se agachó un poco y apuntó el móvil que llevaba en las manos encuadrando aquella escena. “Te vamos a hacer un recuerdo, Isabel, para que te acuerdes de tu viaje y te toques cuando te pongas cachonda”. Mentalmente me imaginé la escena que la cámara del móvil estaría registrando. Allí estaba yo, con mi piel blanquita, rodeada de aquellos cuatro hombres morenos, medio tumbada en el sofá, con el culo fuera del asiento, completamente despatarrada, las dos piernas hacia arriba, con los dedos de los pies en las bocas de dos hombretones sentados a ambos lados de mí, otro sobándome con ansia las tetas desde detrás del sofá, casi haciéndome daño, estirándome de los pezones y dándome palmadas en los senos de vez en cuando. Yo pajeaba la polla encima de mi cabeza y la de Don Ernesto, que se había vuelto a poner tiesa y gorda de nuevo. Cobra giró la cabeza hacia atrás y al ver a Yoel grabando se apartó y echó a un lado para que se me viera bien el coño, me abrió la vagina con las dos manos todo lo que pudo y mientras sonreía a la cámara saco de nuevo su grotesca lengua y se concentró en lamerme el clítoris descapullado. La habitación se llenó de una sinfonía de ruidos sexuales, bocas sorbiendo y chupando, gemidos míos y del tío que estaba de pie, sonidos de mis manos agitando las dos ...