1. Me han hecho esclava sexual durante mis vacaciones


    Fecha: 07/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Libelula, Fuente: TodoRelatos

    ... pollas con fuerza. “Muy bien Cobra, así, así se le ve todo el coño a Isabelita. Uff, que escena más guarra, ya verás cómo te va a gustar recordarla, y ver lo ramera que eres, jajaja. Luego te la paso.”
    
    A mí, ya nada de eso me preocupaba en aquel momento. Solo deseaba que el negro gordo siguiera unos segundos más concentrado en lamerme el clítoris de aquella manera y volver a correrme. Miré a la cámara directamente y me preparé para que mi rostro reflejara el nivel de gozo y lujuria que estaba sintiendo y para que aquella grabación, aun forzada e involuntaria, quedara apoteósica.
    
    Estaba casi empezando a sentir el orgasmo cuando, de pronto, Don Ernesto empujando la cabeza del negro hacia atrás, dijo: “Cobra, para, que no se corra la guarra todavía. Yoel, ponle el cepo. Que sufra un poco por haber sido tan puta.”
    
    De inmediato, Yoel dejo de grabar, se le iluminó la cara de satisfacción y fue raudo hasta su maletín, rebuscó unos instantes y dijo: “Aquí está el cepo, padre. Sujetadla bien de brazos y piernas”. A mí se me cortó el inicio del orgasmo de inmediato, y antes de que pudiera decir nada, el hombre detrás de mí me tapó la boca con fuerza con una mano mientras me inmovilizaba el cuello con la otra. Los dos hombres a mis lados me sujetaron fuertemente brazos y piernas y Cobra se encargó de abrirme mucho los labios de mi vagina y exponer el excitado clítoris todo lo que se podía. “Asere, mira que delicia, como se le ha puesto el botoncito de hinchado a esta zorra. ...
    ... Ponle ese cepo”.
    
    Yoel se arrodilló ante mí con un extraño instrumento que no comprendía en principio. En sus manos llevaba como dos palillos chinos de madera, de unos 15 centímetros, que estaban unidos entre sí con una goma anudada en cada uno de sus extremos. Yoel acercó el instrumento a mi clítoris, situándolo en la mitad de su longitud, cogió cada palillo con una mano, y los separó haciendo fuerza, dejando una separación de un centímetro. Y así abierto, metió el clítoris en su interior, empujó los palillos todo lo que pudo sobre mi pubis y dejó de ejercer fuerza. La tensión de las gomas en ambos extremos hizo que los palillos se volvieran a unir y aprisionaran con fuerza el cuello de mi clítoris.
    
    Sentí un enorme latigazo de dolor e intenté inútilmente agitar mi cabeza, gritar y desembarazarme de aquellos hombres, pero todo fue inútil. Solo pude emitir un grito sordo con la garganta y tensar todo mi cuerpo. Yoel se levantó y le dejó todo el espacio de nuevo a Cobra que se arrodilló de nuevo delante de mí, se metió los dedos índice y corazón de su mano izquierda en la boca y una vez bien ensalivados me los metió en la vagina. “Ahora te duele, pero en un momento, en cuanto te relajes, verás todo lo que te gusta. Toma puta, toma” me decía Cobra mientras me follaba metiendo y sacando los dos enormes dedos en mi vagina. Por la forma en que miraba y se comportaba se notaba que aquel bruto era un verdadero obseso de los coños y que solo vivía para disfrutar de ellos y darles ...
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