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Me han hecho esclava sexual durante mis vacaciones
Fecha: 07/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Libelula, Fuente: TodoRelatos
... se puso de rodillas sobre el sofá, dirigió su erecta polla a mi boca, descapullándola con la mano izquierda y mientras me agarraba la cabeza con la derecha, la empujó hacia su miembro y me obligó a que se la comiera. “Mámamela, guarra!. Pónsela bien dura a papi!. Mmm, que rico, joder”. El hombre empezó a culear follándome la boca a buen ritmo! Para mí era la primera vez que follaban todos mis agujeros simultáneamente, y era muy extraño, porque mi mente no sabía dónde colocar la atención, por lo que esta iba pasando de uno a otro de manera vertiginosa adaptándose a los ritmos, empujes y roces de cada hombre. Además llevaba en esa postura tan forzada mucho rato ya y me empezaba a doler el cuerpo. De pronto, Cobra tomó el mando, se levantó del suelo, me cogió por debajo con ambos brazos y me llevó como si apenas pesara hasta la cama mientras el resto de hombres miraban que quería hacer. “Aseres, ya me dolía el cuello y además ya me toca metérsela a mí”. Cobra se tumbó boca arriba en el centro de la cama. La polla la tenía todavía morcillona, y ya era muy gorda. Extrañamente corta, para ser una polla de negro, pero ridículamente gruesa. “A mamar, zorrita. Pónmela bien dura.” Me puse de rodillas y se la cogí con las dos manos. Nada más cogerla note unos bultos muy extraños en el cuerpo de su miembro e instintivamente lo solté asustada, sin comprender que era aquello. “¿Pero qué leches es eso? ¿Qué le pasa a tu polla?”. Ante mi reacción y mis preguntas los hombres lanzaron ...
... sonoras carcajadas. “Jajajaja, ¿Por qué crees que le llamamos Cobra?. No es solo por la lengua, jajaja, también por el cascabel que lleva en la pinga!!! Jajajaja”. Me atreví a volver a coger la polla de aquel hombre con ambas manos de nuevo, esta vez, palpando con intención, intentando adivinar. A medida que la exploraba y manoseaba, la polla se iba hinchando y endureciendo, y los bultos se hicieron más patentes y prominentes, y por fin me dí cuenta de lo que eran realmente. Aquel loco se había implantado 6 perlas en el tallo de su pene para aumentar el rozamiento y dar más placer a las mujeres que se follaba. Yo puse una inenarrable cara de sorpresa mirando a Cobra, que me miraba sonriendo de un modo perverso, pero a la vez bobalicón. “Chupa, chupa, ponla más dura y luego verás cómo te follo de rico”. Con cierta prevención agarré aquel nabo con las dos manos, notando las protuberancias en mis dedos y dejando el glande desnudo por arriba. Abrí la boca todo lo que pude y me metí el enorme capullo en la boca. Como no quería notar aquellas perlas dentro de mi boca, seguí pajeándolo con las dos manos, mientras sacaba la lengua y lamía concienzudamente el glande por todas partes. Notaba que aquel nabo estaba ya a punto de explotar. Mientras, Don Ernesto y Yoel, habían girado un poco el sofá hacia la cama y se habían sentado tranquilamente siendo espectadores del espectáculo pornográfico que yo y los tres hombres, sus tres clientes cubanos en realidad, brindábamos. Mientras ...