1. Me han hecho esclava sexual durante mis vacaciones


    Fecha: 07/05/2026, Categorías: Hetero Autor: Libelula, Fuente: TodoRelatos

    ... placer.
    
    Increíblemente, poco a poco, mi clítoris se fue acostumbrando a aquel abrazo y a aquella presión. Lo notaba tenso, erecto como nunca, lleno de sangre y con una sensibilidad extrema. La penetración con los dedos era perfecta, concienzuda, intensa. “Toma puta, toma. Te gusta que te follen, ¿a que sí?”. Empecé a sentir que aquella sutil tortura y mi sensación de indefensión en manos de aquellos hombres en realidad me ponía cachonda de nuevo y se me endurecían los pezones.
    
    Al cabo de unos minutos, el placer vaginal equilibró el dolor en el clítoris y de nuevo, en mi mente pervertida volvió a imperar las ganas y deseos de correrme sobre cualquier otra cosa. Los hombres habían ido relajando su presa y al fin pude volver a hablar. Mientras miraba con ojos implorantes a uno y otro de aquellos machos rogué con un hilo de voz ansioso: “Corredme, cabrones, por lo que más queráis, corredme, por favor. Lo necesito. Haré lo que me pidáis, pero dejad que me corra. Os pido perdón por haber sido tan cabrona en la cena. Pero corredme, por compasión”.
    
    Don Ernesto, puso cara de hastío, se levantó del sofá y mientras iba hacia el baño dijo: “Bueno chicos, la puta ya es vuestra. Hacedle lo que queráis”.
    
    Aquella fue la señal para que los tres hombres se activasen y tomasen la iniciativa de buscar en serio su satisfacción. Lo primero que hizo Cobra fue retirar el cepo de mi magullado clítoris y meterlo en su boca para empezar a saborearlo y notar su dureza y consistencia, ...
    ... acariciándolo con su lengua. Entre el alivio del abrazo y la humedad de la chupada aquello fue un bálsamo para mi clítoris que reaccionó con una multiplicación del placer que sentía a cada caricia y lametada. Cobra seguía con sus dos dedos penetrándome el coño.
    
    El hombre que estaba detrás del sofá, lo rodeó y se situó de rodillas junto a Cobra. Humedeció el dedo medio metiéndolo en mi boca y me empezó a horadar el ano: “Yo a esta quiero darla por el culo. Se lo quiero follar desde la cena. Como me ha puesto de cerdo la hija de puta con esas piernas. Que rica está, joder!”. Mientras decía esto, ansioso, no dejaba de abrirme el esfínter con su dedo, preparándolo para que su enorme polla se enterrase allí sin problema. Al poco tiempo, ya eran dos dedos los que perforaban y agrandaban mi ano. A la vez, aquel hombre se masturbaba para ponerse dura la polla. Se escupía en el nabo, y se la agarraba con la mano izquierda, bajando mucho la piel, y cuando el capullo estaba a la vista, sin piel que lo cubriese, hinchado y tenso, me la enseñaba y con mirada retadora me decía: “Mira que verga te voy a meter por el culo, Isabelita. Todo esto se lo va a tragar tu culito, y te lo voy a llenar de lefa”. Mientras había estado pajeando aquella verga, no me había parecido tan descomunal, pero ahora, tan hinchada y brillante como se había puesto, me parecía imposible que pudiera follarme el culo sin rompérmelo. Pero aun así, callé y no dije nada porque en aquel momento el hombre que quedaba a mi lado ...
«12...303132...36»