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Mi amigo y su primito parte 4
Fecha: 09/05/2026, Categorías: Fetichismo Gays Incesto Autor: DiegoAlex, Fuente: SexoSinTabues30
Muchísimas gracias a todos por sus comentarios, me disculpo por la demora en subir la continuación de este relato, pero me he visto envuelto en mucho trabajo que no me ha permitido seguir. Después de la mejor videollamada que pude tener hasta ese momento, mi corazón latía desenfrenadamente. Aunque estaba a algunos kilómetros de distancia sentía como si hubiera estado en esa caliente habitación con Mario y David. Cuando mi compañero regresó a los departamentos a los días siguientes era como haber logrado juntos una hazaña, nos deleitábamos juntos reviviendo los morbosos detalles del encuentro que tuvimos y nos imaginábamos como sería estar juntos los 3. Con las fiestas patrias llegó el encuentro tan esperado; la familia de Mario tenía por costumbre realizar una fiesta mexicana a lo grande. Al ser tan numerosos rentaban una terraza o jardín donde se disponían de distintos platillos típicos, de música y por supuesto, bebida. A estas fiestas no solo iba familia, sino que invitaban a distintas amistades entre las que me encontraba yo, invitado por parte de Mario. Los mayores utilizaban trajes alusivos a la Noche Mexicana mientras que los jóvenes optaban por ropa común sin mayor detalle que las típicas banderitas pintadas en las mejillas. Cuando llegamos Mario me presentó con sus padres, quienes me recibieron muy cordialmente sabiendo que era el mejor amigo de su hijo y poco a poco fuimos acomodándonos en una mesa con otras personas más o menos de nuestra edad entre primos ...
... de Mario y amigos suyos y los niños corrían de un lugar a otro, como suele suceder. David y su mamá aún no habían llegado. Pasarían alrededor de 40 minutos desde nuestra llegada hasta que entraron junto con otras personas y entonces lo vi, puedo decir que fue un flechazo pervertido a primera vista. Era mucho más bello en persona que en la pantalla de un celular, ya sea en vivo o en grabación; su cabello liso castaño, sus enormes ojos claros y su piel blanca me hipnotizaron desde que entró, aunque él ni nos había notado siquiera. Mario me dio un codazo en el costado y me señaló con su cabeza en dirección al nene, como si yo hubiese ignorado su llegada. Aunque había otros tantos niños el resaltaba y yo no tenía ojos para ninguno hasta ese momento. Mi vista se clavó en él y mi verga empezó a abultarse en mis jeans como si tuviera vida propia. Su madre se desprendió de él yendo a saludar a familiares y amigos y el pequeño encontró a Mario entre la gente y se dirigió corriendo a los brazos de su macho abrazándolo con tanta ternura que debe ser normal entre familia, pero que mi mente, enterada de sus actividades privadas, sabía que tenía un contexto mucho más íntimo. Mario cargó al pequeño y lo sentó en su regazo mientras me lo presentaba en voz baja para que nada de información se escuchara sobre la música. -Mira David, ¿te acuerdas de mi amigo Diego? – preguntó señalándome a su lado, como si el niño no me hubiera prestado atención aún. Por toda respuesta David escondió un ...