1. Mi amigo y su primito parte 4


    Fecha: 09/05/2026, Categorías: Fetichismo Gays Incesto Autor: DiegoAlex, Fuente: SexoSinTabues30

    ... poco la cara en el pecho de Mario al tiempo que asentía, yo sin saber qué otra cosa hacer le ofrecí la mano a manera de saludo, aunque lo que quería hacer era tomar su cara entre mis manos y comerle esa boca rosada que tantas veces había visto devorar la verga de Mario. El extendió su manita y tomó la mía ceremoniosamente como si fuera un encuentro entre diplomáticos sin separar la mejilla del pecho de su primo.
    
    Yo estaba muy nervioso y excitado y solo le dije “Me da mucho gusto conocerte” y él se rio. Como si midiera el riesgo en que se encontraba su hijo, la mamá de David lo llamó desde el otro lado del jardín para que saludara a alguien y el peque o dando un sobresalto salió disparado hacia ella.
    
    “Ahorita se conocen mejor” me dijo Mario entre risas al ver que seguía a David con la mirada, y yo me reí nervioso. Poco a poco fuimos disfrutando de la comida, de las bebidas y de la fiesta en general. En alguna ocasión pasaba David por nuestra mesa y no hacía más que regalarle a su macho una picara sonrisa mientras seguía jugando con el resto de los niños de la fiesta. Pasamos así un par de horas tiempo durante el cual conocí y platiqué con Luis, Sergio y Daniela, 3 primos de Mario que compartían la mesa con nosotros y amigos de ellos.
    
    Conforme avanzaba la fiesta fue cayendo la tarde y con ello bajando la temperatura y entonces nos dimos cuenta de que no traíamos nada para mitigar el frío que, aunque no era intenso, comenzaba a ser incomodo. Entonces Mario se levantó y ...
    ... regresó con dos gabanes, unas prendas que parecieran cobijas con un espacio al medio para meter la cabeza, con diseños mexicanos que había llevado uno de los tíos de Mario y que nos prestó. Con eso y unos tragos (moderados, por aquello de no dar mala imagen a la familia) todo fue más llevadero.
    
    Después de un rato de estar platicando regresó David a sentarse de nuevo en el regazo de Mario y le dijo que tenía frio, este, como pudo, lo cobijó con lo poco que sobraba de su gabán, que no eran muy largos, pero le dejo descubiertas sus piernitas que apuntaban hacia mí. Entonces Mario levantó mi gabán y le dijo que las metiera ahí apoyando sus pies sobre mi muslo. Yo me reí, pero no por gracia, por nervios al tiempo que el niño me miraba entre tímido y tierno por ayudarlo a mitigar un poco el frio. Entonces corrí un poco mi silla hacia ellos, acercándome más para ayudar a Mario a taparlo mejor, por la posición en que estábamos, mi gaban quedaba algo tenso por lo que no se notaba lo que pasaba debajo y mientras retomábamos la plática con el resto de los comensales con toda normalidad posé mi mano en sus piernitas que, aunque era solo la parte más distal me dejaba sentir su calorcito a través de su pantaloncito. Con el movimiento de la silla ahora sus piecitos estaban reposando sobre mi bulto que no apreció mucho el peso y roce de sus zapatos.
    
    Cubierto por la prenda aproveche para meter mi otra mano y levantar un poco sus pies para liberar la presión sobre mi verga mientras que ...
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