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♓️ Piscis VI
Fecha: 10/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Peter28, Fuente: TodoRelatos
... dormir sola? —Joder, sí, es bueno… pero su sexo salvaje no se compara con el de Dani. Extraño sus besos, sus caricias. Piscis la dejó hablar, entretenida por la ironía. —Bueno, ¿qué quieres? —¿me podrías enviar una foto de él cuando esté dormido? Lo extraño mucho. —No. Si quieres verlo, regresa. — hermana… la próxima semana regreso. —¿Por qué la próxima y no ahora? —Oliver cumple años el domingo y le prometí pasarlo juntos en París. Piscis rió, cruel. — das asco. Adiós. Colgó sin esperar respuesta. Daniel la miraba fascinado, sorprendido por la mezcla de dureza y ternura que coexistía en Piscis. Ella, en cambio, respiró hondo, como si acabara de ganar una batalla íntima. El muelle quedó en silencio, salvo por el murmullo del mar. La luna iluminaba sus rostros, y por primera vez Daniel sintió que, pese a la tormenta que se avecinaba con el regreso de Victoria, había encontrado en Piscis un refugio inesperado, un lugar donde su fragilidad no era motivo de vergüenza, sino de ternura. Y allí, en ese equilibrio precario entre la traición y la esperanza, entre la culpa y el deseo, el corazón de Daniel empezó a latir con una fuerza nueva. La mañana de la exposición amaneció distinta. Daniel apenas había podido dormir. No era por la pierna, que aún dolía a ratos, ni tampoco por la muleta que lo acompañaba como un recordatorio persistente de su fragilidad. Era algo más profundo, un temblor en el pecho, una mezcla de ansiedad y esperanza. ...
... Gerardo había insistido en que debían asistir juntos, que su proyecto —ese que tantas noches habían pulido, corrigiendo errores, discutiendo códigos, reescribiendo líneas infinitas de programación— estaba listo para brillar. Y Daniel, a pesar de su timidez, lo sabía también: aquello era distinto. Estela los animaba con entusiasmo, como si creyera más que ellos mismos en la victoria. Piscis, en cambio, caminaba junto a Daniel, su mirada fija en él, como si cada paso que daba él fuera una pequeña conquista suya. El lugar estaba repleto de stands, de jóvenes ingenieros y científicos mostrando invenciones de todos los tamaños. Había robots que resolvían laberintos, prótesis impresas en 3D, drones de diseño minimalista. Pero nada tenía el pulso, la necesidad vital del proyecto de Gerardo y Daniel. Se trataba de un sistema médico, una interfaz que integraba monitoreo en tiempo real mediante nanosrobot vía sanguínea, dirigidos con un algoritmo complejo. Daniel lo explicaba con pasión, casi olvidando el dolor de su pierna al ver cómo los jueces se inclinaban hacia adelante, interesados, atentos. Piscis lo miraba desde un rincón, con esa sonrisa que desarmaba cualquier inseguridad suya, y Gerardo hablaba con la soltura de quien domina tanto la teoría como el lenguaje de los números. La primera jornada cerró con una sensación extraña: ni Daniel ni Gerardo estaban del todo convencidos de haber impresionado lo suficiente. Había demasiado talento alrededor, demasiadas mentes ...