1. ♓️ Piscis VI


    Fecha: 10/05/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Peter28, Fuente: TodoRelatos

    La mañana amaneció con un aire distinto, cargado de expectación. Daniel había dormido poco, con la mente enredada entre el recuerdo del beso robado por Piscis y la voz de Victoria todavía resonando en su cabeza como una herida mal cerrada. Se vistió despacio, con torpeza, acostumbrándose todavía a la muleta y a la sensación de debilidad en las piernas. La luz que entraba por la ventana parecía burlarse de su insomnio: demasiado brillante, demasiado sincera para un corazón que apenas sabía dónde apoyarse.
    
    Gerardo lo recogió temprano junto a Estela, y con ellos iba Piscis, radiante, con un vestido ligero que la hacía parecer parte del cuadro que esa mañana presentarían en la exposición. Daniel no apartaba los ojos de ella, aunque se esforzaba en fingir interés por la conversación de sus amigos. Cada gesto de Piscis, cada risa leve, era un recordatorio de que su vida estaba deslizándose a un terreno nuevo, incierto, vertiginoso.
    
    La galería estaba dividida en nueve salas, cada una asignada a un artista emergente. Al entrar, Daniel sintió de inmediato que algo gravitaba en el aire, un magnetismo que arrastraba a los visitantes hacia un rincón específico. Y allí estaba Piscis, delante de su cuadro más comentado: los koi en un estanque, brillando bajo un juego de luces que parecía darles movimiento real. El rumor de la multitud se espesaba frente a aquella obra, como si todos compartieran una misma fascinación.
    
    Piscis, al notar a Daniel cerca, se inclinó hacia él y, con ...
    ... una voz baja y clara, le susurró:
    
    —Ese lo pinté por ti.
    
    Gerardo arqueó una ceja, divertido, y Estela sonrió con picardía. Daniel, en cambio, se quedó mudo, atrapado entre el asombro y el rubor. Cuando sus amigos avanzaron hacia la siguiente sala, él se inclinó un poco hacia ella y dijo en voz baja:
    
    —Ese… ese es un sueño mío. Los koi en un estanque.
    
    —Lo sé, Dani.
    
    —¿Cómo?
    
    Se arrepintió enseguida, pero ya lo había dicho
    
    bajó la mirada un segundo antes de alzarla con una sinceridad que desarmaba.
    
    —La primera noche que me quedé en tu apartamento miré tus fotos, tus proyectos, y todas tus cosas. Incluso el informe médico. Pero te juro que el collar del yin yang me lo regaló mi difunta abuela.
    
    Daniel sintió un golpe seco en el estómago. Su rostro se endureció.
    
    —lo que hiciste no está bien.
    
    Piscis no retrocedió, pero en su mirada apareció un destello de culpa.
    
    —Lo siento… si iba a estar contigo necesitaba conocerte.
    
    —Aun así, es privado.
    
    Un silencio denso los envolvió. Daniel apretó la mandíbula, mirando el cuadro como si buscara refugio en los peces inmóviles. Entonces Piscis, con un gesto delicado, le tomó el rostro entre sus manos y lo besó suavemente, con esa carita de niña buena que era su manera de pedir perdón.
    
    —¿Me perdonas, por fa?
    
    Daniel se puso rojo como un tomate. No pudo responder de inmediato; ella, al notar su debilidad, se mordió el labio con una mezcla de travesura y ternura.
    
    —Eres como un niño… y me encantas.
    
    Antes ...
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