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Caitlyn explora a Sue
Fecha: 10/05/2026, Categorías: Lesbianas Autor: thinkingaboutx, Fuente: CuentoRelatos
Sue Ese día me había levantado más temprano de lo usual. El sol apenas estaba comenzando a asomar sus rayos anaranjados, que se colaban por el ventanal de mi habitación y se plegaban frente al espejo dispersando una tenue luz. Me paré frente al espejo y observé mi figura, mi piel pálida absorbía los rayos de luz y parecía porcelana, mis tetas bien redondas y grandes en sus centros cargaban dos pezones rosaditos que estaban bien erectos delatando el frío que sentía. Bajé mi mirada hacia mi vientre, mi cintura era pequeña, mi vientre plano, pero mis nalgas iban a juego con el volumen de mis tetas, y mis piernas bien firmes, después de tantos años de ejercicio; y a mis veintisiete años podría decir que robaba muchas miradas. Mi cabello rojizo caía en cascada, ondulándose y llegando hasta mis caderas. Mi pubis estaba al descubierto, producto de haber ido a la depiladora. Se asomaban en el reflejo del espejo frente a mí, el capuchón que envolvía mi clítoris, de un color rosado. Ese día me sentía exquisita. Volví mi vista hacia la cama, entre las sábanas blancas, estaba ella, unas largas piernas morenas se asomaban junto a unas hermosas nalgas de mujer, bien redonditas, su pequeña cintura cubierta por una parte de la sábana, su espalda estaba al descubierto y su largo cabello castaño regado por toda la almohada. Imágenes de la noche anterior invadieron mi mente y sentí cierto calor entre mis piernas. Ella seguía dormida plácidamente, y yo aproveché para darme una ...
... larga ducha. Me metí a la bañera luego de colocar una bomba de espuma aromática, y me hundí dentro del agua tibia. Me mantuve durante unos segundos, necesitaba aclarar mi mente. Me había cogido a Caitlyn. Si tienen tiempo, es una larga historia que contar. Saqué mi cabeza del agua para tomar aire y me senté en la bañera. Pensando en cómo mis manos y mi boca la habían hecho vibrar. No era raro para mí tocar el cuerpo de otra mujer, de hecho tenía talento en ello, lo que me resultaba chocante era haber cumplido mi sueño de cogerme a esa hermosa francesa que había llegado a la ciudad hacía unos meses. Nos conocimos en el trabajo y con el correr del tiempo llegamos a ser muy buenas amigas, al punto de que confiaba en mí para contarme lo que le sucedía en temas tan personales como los de pareja. Resultaba que su casi esposo, Martis, era un idiota, y Cait sospechaba que algo sucedía entre él y su supuesta mejor amiga, a la cual había visto por última vez en una fiesta de bienvenida que había dado Cait en su nueva casa. Luego de eso Martis comenzó a tener comportamientos raros y cada vez había menos comunicación entre ambos, o puras discusiones. La cuestión era que ayer por la noche Caitlyn llegó llorando mares a mi casa, pidiéndome por favor quedarse a dormir aquí. Y no me arrepentí de haberle dicho que sí. Pues luego de oír tanto llanto no me pude contener y le hice notar que podría ayudarla a sobrellevar ese momento difícil de una forma más divertida. Ella captó ...